Adaptarse al teletrabajo en una sociedad poco o nada acostumbrada a esta forma de trabajo ha sido la única opción para muchos empresarios y profesionales como medida de contingencia ante la crisis sanitaria que vive el mundo. No hay más opción.

Trabajar en casa no es ahora una herramienta de conciliación sino un recurso para la supervivencia. «Esto es: o cerrar o intentarlo», como advierte Mar Sabadell profesora de Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Esta situación puede generar shock para la mayoría de empresas y trabajadores, pues habitualmente no se tiene la tecnología preparada y tampoco los procesos organizativos necesarios para garantizar el óptimo funcionamiento del teletrabajo “normal”, es por esto que, el forzado paso al ‘teletrabajo de emergencia’ ha sido tema de alarma para varios expertos, pues al final de la pandemia puede que no dé los resultados esperados desde el punto de vista productivo, usándolo como excusa desde las empresas para no implementar el trabajo remoto en el futuro de modo estable y generalmente aceptado, advierte Eva Rimbau, experta en trabajo flexible y profesora de Recursos Humanos en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

De acuerdo al informe 2019 del Estado de Digitalización elaborado por el grupo Allianz, sobre los países más avanzados en la digitalización de las empresas, sitúa a países de América Latina así: 39 (Chile), 55 (México), 66 (Colombia), 73 (Perú), 77 (Ecuador) y 107 (Venezuela). E<

n este estudio, se ha reflejado una mejora significativa en conectividad a medida que la penetración de internet gana terreno, sin embargo, la mayoría de países también tuvieron una disminución en su puntaje de infraestructura, ítem el cual es el más costoso, pues implica gastar esfuerzos en logística para el comercio y una mejor penetración de los equipos tecnológicos.

Panorama de esta falta de inversión en el sector, es la forzada e improvisada adecuación de espacios de trabajo de miles de trabajadores en sus hogares, con las escasas herramientas digitales, sin la formación, experiencia o protocolos necesarios. Adicional, es el reflejo que aun en nuestra cultura «se cree que solo se trabaja si estás muchas horas en un despacho y no en tu casa», afirma Mar Sabadell. Para superarlo nos hace falta dar un gran salto «La digitalización permite borrar las fronteras entre tiempo y espacio de trabajo. Pero todavía no hemos hecho este tránsito de superar la cultura presencial», es por esto que, es muy importante para iniciar el teletrabajo, establecer herramientas y pautas de comunicación frecuentes y precisas con todos los miembros del equipo.

«Hay mucha reticencia de las empresas que desconfían cuando el trabajador no está presente en su puesto» afirma la profesora Sabadell; pues somos una cultura arraigada a la presencialidad, es por esto que la transición de trabajadores sociales a digitales es un reto que deben afrontar las empresas y trabajadores durante la emergencia sanitaria, «el teletrabajo requiere una reflexión, además no todo el mundo puede trabajar igual, cada uno tiene sus propias circunstancias, concurrimos en los mismos equipos niños y adultos para hacer deberes y trabajar, nos tenemos que distribuir los tiempos y espacios, los equipos no cuentan con la velocidad suficiente, falta soporte y apoyo, culturalmente no se entiende que estás trabajando en tu domicilio, hay muchas distracciones…» indica la experta Sabadell.

Una vez superada esta crisis sanitaria el reto está en que las empresas adopten el teletrabajo como cultura empresarial, verán que el  trabajo que venían haciendo ha continuado adelante mediante el teletrabajo, a pesar de que los resultados puedan no haber sido los más óptimos por la necesidad de improvisar «Los problemas vividos durante esta crisis pueden servir de aviso para tener una mejor preparación tecnológica y organizativa» afirma la experta Eva Rimbau.


Consejos psicológicos en momentos de confinamiento
  • Afronta la situación positivamente, entender y aceptar el confinamiento como una actividad imprescindible para nuestra salud y la de la sociedad en general. La queja bloquea, no soluciona. Nunca cuidar de los demás y de uno mismo había sido tan importante… ¡Quédate en casa!
  • Establece rutinas, actúa con previsión, estableciendo un horario y diferentes hábitos. Nos aportará orden y un propósito ante la situación peculiar que vivimos. Aprovecha para hacer una lista de cosas pendientes y hacerlas o inicia nuevos retos o aficiones. Sin olvidar las rutinas de higiene, especialmente si algún miembro de la familia ha de salir a trabajar.
  • ¡Infórmate, sí; sobreinformarte, no! hay que escoger medios de información contrastados y reservarles solo unos momentos concretos del día.
  • Conéctate virtualmente con los demás, tenemos limitado el espacio pero hoy en día hay muchas formas de seguir conectados con los demás. Se puede llamar por teléfono, hacer videoconferencias incluso de grupo y conectarse a través de las redes sociales. Somos seres sociales y necesitamos seguir socializándonos. Habla, sobre todo si estás confinado solo.
  • Sigue un estilo de vida saludable, ejercicio físico, dieta saludable y dormir lo suficiente. Evita alcohol y las drogas.
  • Favorece la comunicación familiar, crea y mantén la sensación de equipo: con momentos de placer y de deber, de estar juntos y separados. La convivencia continua y prolongada puede generar tensiones. Una programación conjunta ayuda a la gestión del día, pero también el ser flexibles en los límites.
  • Gestiona las preocupaciones,  céntrate en la razón altruista y colaborativa de la cuarentena. Puede ser una situación que se alargue en el tiempo, de forma que es mejor plantear objetivos centrados en el día a día. Puedes examinar tus preocupaciones intentando ser realistas y recordar todo lo que puedes hacer para afrontar la situación. Piensa en lo que puedes hacer y no en lo que te gustaría cambiar.