La posibilidad de deducir el 100% de los gastos por concepto de previsión social, podría significar hasta 1,223 millones de pesos en ingresos adicionales directos a los trabajadores formales en el país. Esto tendría un impacto directo e inmediato en el poder adquisitivo de los trabajadores con menos ingresos, al incrementarse en 4.3% los recursos destinados para la compra de alimentos.

En este contexto es que cobra relevancia el Proyecto de Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR), presentado en la sesión ordinaria del 9 de septiembre de la LXIV Legislatura en la Cámara de Diputados.

Es por ello que  la Asociación de Sociedades Emisoras de Vales A.C. (Aseval) ―que agrupa a aquellas empresas dedicadas a la emisión de vales de consumo en sus diferentes modalidades, apoya los esfuerzos en el Poder Legislativo para hacer deducibles al 100% las prestaciones de previsión social, mediante dicha  reforma a la Ley del ISR, la cual ayudaría a los trabajadores, sobre todo los de bajos ingresos, a incrementar su poder adquisitivo.

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La Asociación de Sociedades Emisoras de Vales A.C. (Aseval) ―que agrupa a aquellas empresas dedicadas a la emisión de vales de consumo en sus diferentes modalidades, facilitando al área de Recursos Humanos el otorgar prestaciones, beneficios sociales e incentivos a sus empleados y colaboradores― respalda los esfuerzos que se realizan en ambas Cámaras para hacer deducibles al 100% las prestaciones que se otorgan a los trabajadores.

Lo anterior, en el sentido de derogar la fracción XXX del artículo 28 con respecto al porcentaje de deducibilidad establecido actualmente, lo que traería como consecuencia que los gastos por concepto de previsión social sean 100% deducibles, tal como ocurría antes de la reforma fiscal que entró en vigor en 2014. La medida favorecería a las personas físicas y morales, ya que podrían justificar plenamente los pagos efectuados a su personal por concepto de previsión social.

Cabe señalar que esto resulta conveniente, si se compara el costo de la pérdida fiscal neta con los ingresos adicionales directos que obtendrían la fuerza laboral; es decir, que por cada 1,000 millones de pesos de merma fiscal neta se generan 1,223 millones de ingresos adicionales directos a los trabajadores formales.

Aunado a lo anterior, resulta altamente progresiva, ya que además 44% de los ingresos adicionales son capturados por los empleados formales de los cuatro deciles de menores ingresos en el territorio nacional, mientras que los cuatro de mayores ingresos perciben apenas 33% de los beneficios de la medida.

También tendría un impacto directo e inmediato en el poder adquisitivo, al incrementarse 4.3% los recursos destinados para la compra de alimentos y bebidas de los hogares que corresponden al decil de menores ingresos, en tanto que para quienes reciben más, éste sería prácticamente nulo y equivalente a 0.02%, sumado a que generaría 251 empleos formales directos y 2,161 indirectos, así como una recaudación adicional por IVA e ISR por plazas laborales creadas equivalente a 954.1 millones de pesos.

Los vales de despensa son considerados como una prestación de primera necesidad para los trabajadores, la cual se encuentra vigente desde hace más de 30 años y es recibida por 9 millones de personas en México, los cuales son mayormente utilizados para adquirir medicamentos e insumos de alimentación. Esto ha sido de gran utilidad para los hogares, ya que les ha permitido afrontar mucho mejor los efectos de la pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2.

Esto, sin olvidar que la prestación de despensa permite generar trazabilidad y, por ende, mayor orden en las finanzas de los gobiernos a nivel local, estatal y federal. La Aseval, presidida por Marco Antonio  Martínez, ha refrendado la importancia de mantener esta prestación, sobre todo si se toma en cuenta que en México hay 9 millones de empresas, las cuales otorgan en promedio 850 pesos a sus trabajadores cada mes.

Es por ello que generan un círculo virtuoso que no sólo les trae grandes ventajas, sino que también ayuda a los empleadores en lo que respecta a la deducibilidad fiscal. Tomando ambos aspectos en consideración.

Todo esto favorece no sólo a los colaboradores y las compañías,  sino también al comercio establecido, ya que al adquirir productos en estos negocios se fomenta la reactivación de la economía nacional y local, lo cual contribuye a la formalización de la economía e impulsa el crecimiento del mercado interno.