Este martes, el Banco de México dio a conocer el Reporte de Estabilidad Financiera diciembre 2020, del cual rescatamos algunos datos significativos:

El documento del Reporte señala, lo que ya sabemos, la economía y el sistema financiero continúan enfrentando un entorno
complejo derivado de los choques ocasionados por la pandemia, los cuales han impactado a la actividad económica, la inflación y las condiciones financieras, si bien a distintos horizontes. Ante la severidad y duración de dichos choques, que han sido más prolongados a lo inicialmente anticipado, es aún más relevante contar con un sistema financiero estable y
eficiente que facilite la interacción entre los distintos agentes económicos y los mercados financieros y permita la adecuada transmisión de las políticas monetaria y financiera hacia el resto de la economía.

Frente a un mercado mundial que tiene a estabilizarse gracias a la reactivación de sectores económicos luego de afrontar el confinamiento debido a la Pandemia por Covid 19, el sistema financiero en México continúa enfrentando retos importantes
relacionados con la operación de los mercados, el flujo de financiamiento a la economía, la contención de los problemas de liquidez y la gestión adecuada de los riesgos.

Bajo este escenario el Banco de México, en coordinación con otras autoridades financieras, ha adoptado diversas
medidas para responder a los retos que han afectado a los mercados financieros nacionales y mejorar sus condiciones de operación. En el segundo semestre del año determinó realizar ajustes al diseño de algunas medidas, así como prolongar su vigencia, a fin de continuar preservando el sano desarrollo del sistema financiero y contribuir a mantener el flujo de financiamiento a la economía.

Las afectaciones a la actividad económica ocasionadas por la pandemia y las medidas implementadas para su contención han repercutido en los niveles de empleo e ingresos de los hogares. En estas circunstancias, aquellos hogares de menores ingresos, con una base de ahorro menor o aquellos cuyos ingresos dependen de los sectores y empresas más afectadas, tienden a ser más vulnerables.

En este sentido, dado que diferentes intermediarios financieros atienden a distintos segmentos de la población, los riesgos asociados a la capacidad de pago de empresas y hogares para los diversos intermediarios financieros también son
diferenciados.

En este contexto, el financiamiento a hogares durante el segundo y tercer trimestre del año se desaceleró. Esta tendencia está asociada tanto a factores de oferta como de demanda, y se explica principalmente por la reducción del financiamiento destinado al consumo. Por su parte, la morosidad de la cartera de consumo exhibió una disminución en todos los segmentos debido a los quebrantos de artera vencida de la banca.

Los préstamos personales continúan siendo el segmento que presenta mayor morosidad. A diferencia del crédito
al consumo, el crédito a la vivienda continuó creciendo en 2020, aunque a un menor ritmo. La morosidad de dicha cartera se mantuvo en niveles relativamente bajos.

Después de haberse acelerado durante el primer trimestre del año, el financiamiento total a las empresas privadas no financieras del país se desaceleró durante el segundo y tercer trimestre de 2020; no obstante, su variación real anual se
mantuvo ligeramente positiva a septiembre.

En particular, el crédito a pymes continuó  contrayéndose durante el periodo de referencia, reflejando un menor financiamiento, particularmente, a nuevos acreditados. No obstante, la morosidad de las pymes mostró una disminución a
partir de junio, como resultado del reconocimiento de los quebrantos registrados por la banca.

En lo que se refiere a la morosidad de la cartera de crédito a empresas privadas no financieras de mayor tamaño,
si bien exhibió temporalmente un incremento por el incumplimiento de algunos acreditados, esta se ha
mantenido estable en los últimos meses.

Con respecto a la posición financiera del sector público, en el periodo enero-septiembre de 2020, el balance público presentó un déficit menor al que se había proyectado originalmente en el Paquete Económico 2020. Lo anterior fue resultado tanto de menores ingresos presupuestarios como de un menor gasto respecto a lo previsto en la Ley de Ingresos de la Federación.

En cuanto a las empresas productivas del Estado, la caída de los precios del petróleo, así como una menor producción, propiciaron una reducción en los ingresos anuales de Pemex durante el tercer trimestre.

Dada la coyuntura económica actual, resulta necesario que la empresa continúe fortaleciendo su posición financiera.
Por otro lado, en el segundo y tercer trimestre del año, el saldo de la cuenta financiera mostró una salida de flujos de capital. En este último trimestre, la información mensual del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) sugiere que, si bien los flujos de portafolio de no residentes se recuperaron en agosto, estos mostraron una salida en septiembre y durante octubre se registraron salidas en los flujos de deuda.

Cabe destacar que el nivel de capitalización de la banca múltiple aumentó entre marzo y septiembre de 2020. Esto fue resultado tanto de un mayor dinamismo en el capital generado por las instituciones, proveniente de sus resultados
financieros, como de una reducción en los activos sujetos a riesgo de crédito. Este incremento también e debió a que la mayoría de las instituciones bancarias no decretaron pagos de dividendos, en línea con la recomendación emitida por la CNBV, a fin de contar con una base de capital sólida que les permitiera afrontar de mejor manera la coyuntura
reciente.

En cuanto a los riesgos de la banca múltiple, algunas métricas de riesgo de crédito aumentaron por el incremento en el riesgo de las carteras de crédito de consumo y de empresas, si bien hasta ahora las afectaciones derivadas de la pandemia en los índices de morosidad han sido acotadas.

Riesgos de la Economía Nacional

En la presente edición se analizan cuatro riesgos macrofinancieros para el sistema financiero: i) una recuperación de la economía global menos vigorosa de lo anticipado, particularmente en Estados Unidos, ii) mayor volatilidad en los mercados financieros internacionales y una recomposición de flujos hacia activos de menor riesgo, iii) una recuperación más lenta de la economía nacional y, iv) ajustes en la calificación crediticia soberana y de Pemex.

A los riesgos ya descritos, se suman los relacionados con la continuidad operativa por las medidas de confinamiento y trabajo a distancia implementadas por diversas instituciones financieras durante la pandemia. Asimismo, el incremento en las
conexiones remotas que se requieren en el uso de esquemas de trabajo a distancia ha contribuido a un aumento en la exposición a los riegos asociados a la ciberseguridad.

En este contexto, se han reforzado y se ha dado un seguimiento más detallado a las medidas de ciberseguridad, para así garantizar un funcionamiento adecuado de las instituciones financieras en general y de las infraestructuras de los
mercados financieros en particular.