Resulta esencial que los niños y jóvenes tengan una educación financiera sólida para que puedan hacer uso eficaz de los productos y servicios financieros digitales y para que se impulse más la inclusión financiera en México, aseguraron los expertos que participaron en el tercer Responibility Talk, organizado por Provident, expertos en préstamos personales a domicilio en México.

En esta edición, Alejandro Martí Bolaños Cacho, director de Asuntos Corporativos de Provident, compartió el panel con Silvia Singer, directora general del Museo Interactivo de Economia (MIDE), y Carlos Provencio, consejero delegado de la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas A.C (AMFE), quienes destacaron que el año pasado sólo 1 de cada 4 mexicanos utilizó servicios electrónicos para hacer pagos digitales, lo que hace evidente la necesidad de promover una mayor educación financiera para que las personas puedan usar más, y de manera segura y eficaz, los productos de tecnología financiera disponibles en el mercado.

Los invitados coincidieron en que, si bien la tecnología financiera ha sido reconocida por organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como una herramienta para impulsar la inclusión financiera, para incrementar su utilidad es necesario educar al grueso de la población en conocimientos financieros básicos.

“La educación financiera debe crecer y extenderse con la misma velocidad con la que las nuevas tecnologías son adoptadas porque, de no hacerlo, los usuarios difícilmente podrán beneficiarse de los productos o servicios financieros digitales ya que les costará más trabajo entender cómo usarlos y por lo tanto optimizar sus beneficios”, afirmó Alejandro Martí.

El directivo de Provident enfatizó que el primer paso para lograr una mayor inclusión financiera en la era digital no radica en la mayor disponibilidad de servicios y tecnologías financieras digitales, sino en generar las condiciones para garantizar un acceso a conocimientos financieros en el grueso de la población.

“En el caso de la población joven, que podría tener un mayor acceso a servicios financieros digitales gracias a la tecnología, es necesario promover en este segmento poblacional la generación de mejores hábitos financieros (como elaboración de un presupuesto y ahorro formal), para aprovechar de mejor forma los servicios financieros disponibles, generando una cultura de planeación y administración de recursos”, puntualizó.

Silvia Singer comentó que, si bien la pandemia de Covid-19 impulsó el crecimiento del uso de pagos digitales y el comercio electrónico en el país, aún hay mucho por hacer para incrementar la inclusión financiera y digital.

“Cuando se tiene acceso a los servicios de los intermediarios financieros y se tiene educación financiera, el bienestar de las familia incrementa. Es decir, hay muchos aspectos positivos de la digitalización, pero que tienen que hacerse de la mano de la educación para poder aprovecharlos. En ese sentido, los educadores debemos hacer una selección inteligente sobre qué queremos enseñar y estar dispuestos al cambio constante. Por ejemplo, hay marcos educativos diferentes para medios digitales y para medios presenciales. Entonces, los programas educativos habrán de modificarse y mejorarse para que puedan ser entregas eficaces de información en el entorno de la economía digital”, expresó.

Por su parte, Carlos Provencio, resaltó la necesidad de fomentar el desarrollo de habilidades y conocimientos financieros, pero también de contar con productos que tomen en cuenta los patrones y capacidades de uso de los clientes, así como fuertes medidas de ciberseguridad para garantizar que los usuarios se beneficien del acceso financiero y así generar más inclusión financiera.

“Como ejemplo, a pesar de que en México en las zonas urbanas los teléfonos móviles han tenido una rápida aceptación, aún son pocas las personas que manejan estas herramientas digitales para hacer uso de plataformas y aplicaciones financieras, en gran medida por la desconfianza o la desinformación que existe en torno a ellas”, subrayó.

Finalmente, señalaron que, además de la falta de una cultura financiera generalizada, otro reto para la inclusión financiera en la era digital es el acceso a internet en comunidades que no cuentan con disponibilidad de este servicio, ante ello, dijeron, los esfuerzos de los gobiernos, las empresas e instituciones relacionadas y la sociedad en general por educar financeramente en este contexto son doblemente necesarios para impulsar la mejora de las condiciones económicas de los más vulnerables.