La guía para no perder dinero en el intento
Uno de los dilemas más comunes en las finanzas personales es decidir qué hacer cuando, por fin, logramos tener un excedente de dinero al final del mes: ¿Lo usamos para liquidar esa tarjeta de crédito o lo ponemos a trabajar en una inversión?
Aunque la emoción de ver crecer nuestro patrimonio nos impulse a querer invertir de inmediato, la realidad financiera tiene una lógica fría que debemos entender para no trabajar doble.
1. El concepto del «Interés en Contra» vs. el «Rendimiento a Favor»
La clave para tomar esta decisión no es emocional, es matemática. Para decidir, debemos comparar dos tasas:
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El Costo de tu Deuda: Es el interés que el banco te cobra por el dinero que te prestó (tu tarjeta de crédito, un préstamo personal o de nómina).
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El Rendimiento de tu Inversión: Es la ganancia que obtendrías al poner tu dinero en un instrumento financiero (Cetes, pagarés, fondos, etc.).
La regla de oro es simple: Si el interés de tu deuda es más alto que el rendimiento que recibirás por invertir, estás perdiendo dinero cada día que no liquidas la deuda.
2. ¿Por qué la deuda suele ganar la carrera?
En México, una tarjeta de crédito promedio puede tener una tasa de interés superior al 50% o 60% anual. Por otro lado, una inversión segura y conservadora podría darte rendimientos de entre el 7% y el 10% anual.
Si decides invertir $1,000 en lugar de abonarlos a una deuda que te cobra el 50%, al final del año habrás ganado $110 pesos de rendimiento, pero la deuda habrá crecido $500 . En términos netos, perdiste $390.
3. La «Cubeta Perforada»: Una analogía necesaria
Imagina que tu estrategia financiera es una cubeta que quieres llenar de agua (tu riqueza). La inversión es el chorro de agua que entra, pero la deuda es un agujero en el fondo.
No importa qué tan fuerte sea el chorro de agua; si el agujero es grande, la cubeta nunca se llenará. Primero hay que tapar las fugas (las deudas de alto interés) para que el esfuerzo de ahorro e inversión realmente se acumule.
4. ¿Cuándo sí conviene invertir antes de liquidar?
Existen excepciones donde invertir es la prioridad:
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Tu fondo de emergencia: Antes de abonar todo a capital, asegúrate de tener una reserva para imprevistos. De nada sirve pagar la tarjeta si a la primera emergencia tienes que volver a dar el tarjetazo.
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Deudas baratas: Si tienes un crédito hipotecario o automotriz con una tasa muy baja (digamos 9%) y encuentras una inversión que te da el 11%, ahí sí el dinero rinde más trabajando que liquidando la deuda.
La libertad financiera se construye con orden. No te dejes seducir por el brillo de las inversiones si tienes una sombra pesada de deudas sobre ti. Ataca tus deudas más caras primero, libera tu flujo de efectivo y entonces, pon a tu dinero a trabajar para ti, no para el banco.