La Ciudad de México se prepara para su Primer Simulacro por Sismo de 2026, programado para el próximo 18 de febrero a las 11:00 horas, con la activación de la Alerta Sísmica en toda la capital. Este ejercicio, exclusivo para la CDMX, busca fortalecer la cultura de prevención y evaluar protocolos de respuesta ante emergencias sísmicas en una de las zonas urbanas más expuestas del país.
La pregunta es inevitable: ¿son suficientes los simulacros para prevenir los efectos de un sismo? La respuesta es clara: son indispensables, pero no suficientes por sí solos. “Los simulacros son la base de la prevención, porque generan hábitos, reducen el pánico, mejoran los tiempos de reacción y salvan vidas. Sin embargo, la prevención sísmica moderna requiere un segundo componente igual de importante: la tecnología aplicada a la anticipación, análisis de riesgo y toma de decisiones”, explica Jocelyn Vargas, ingeniera industrial, especialista en geociencias y sismología aplicada y CEO de SeismicAI y VASE Sísmica.
México se encuentra en una de las zonas tectónicas más activas del mundo. De acuerdo con datos oficiales del Servicio Sismológico Nacional, el país registra más de 90 sismos diarios en promedio, y alrededor de 30,000 movimientos telúricos al año, aunque la mayoría son imperceptibles. Entidades como Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Michoacán y la propia Ciudad de México concentran el mayor riesgo.
Eventos como los sismos del 19 de septiembre de 1985 y 2017, así como los recientes movimientos de enero de 2026 (magnitudes 6.5 y 5.2 con epicentro en Guerrero), confirman que el riesgo es constante. “Tan solo en la CDMX, más de 9 millones de personas viven sobre un suelo lacustre altamente vulnerable a la amplificación sísmica”, alerta Vargas.
Simulacros: la base de la cultura de prevención
El Gobierno capitalino ha establecido tres simulacros anuales en 2026 (febrero, mayo y 19 de septiembre) como parte de una estrategia integral de protección civil. Plataformas como el Atlas del SGIRPC permiten registrar inmuebles, medir tiempos de evacuación y evaluar capacidades de respuesta.
Estos ejercicios son fundamentales porque: reducen la improvisación en situaciones reales, disminuyen el pánico colectivo, mejoran la coordinación comunitaria y fortalecen la resiliencia social. Pero la experiencia internacional demuestra que la prevención moderna no depende solo del entrenamiento humano.
“Aquí es donde entra la innovación. SeismicAI representa una nueva generación de prevención sísmica basada en inteligencia artificial, análisis predictivo y gestión inteligente del riesgo”, asegura Vargas, quien detalla que el sistema de SeismicAI es capaz de “analizar datos sísmicos históricos y en tiempo real, modelar escenarios de impacto por zonas y tipos de infraestructura, identificar edificios, escuelas y empresas con mayor vulnerabilidad estructural y generar mapas de riesgo dinámicos. Además, permite simulaciones digitales de evacuación y afectación e integra información para planes de respuesta personalizados”.
Esto permite pasar de una lógica reactiva a una prevención predictiva, donde las decisiones se toman antes del desastre, no después. “Los simulacros salvan vidas porque entrenan a las personas, pero la tecnología salva vidas porque anticipa el riesgo. La verdadera prevención sísmica ocurre cuando combinamos cultura ciudadana con inteligencia artificial, datos y análisis predictivo”, señala Jocelyn Vargas, CEO de SeismicAI.
“En SeismicAI creemos que el futuro de la protección civil no está solo en evacuar mejor, sino en reducir el impacto antes de que ocurra el sismo, identificando vulnerabilidades, optimizando protocolos y apoyando a gobiernos, empresas y comunidades con información estratégica en tiempo real”, agregó Vargas.
El Primer Simulacro por Sismo de 2026 en la CDMX no es solo un ejercicio de evacuación: es una oportunidad para avanzar hacia un nuevo modelo de prevención sísmica en México, donde los simulacros forman la cultura, la tecnología anticipa el riesgo, los datos guían las decisiones y la inteligencia artificial transforma la protección civil.
“La prevención sísmica del siglo XXI ya no se limita a reaccionar cuando suena la alerta, sino a construir ciudades inteligentes, resilientes y preparadas desde la planeación. En un país donde los sismos no son una certeza, la combinación entre participación ciudadana y soluciones tecnológicas como SeismicAI marca el camino hacia una protección civil más moderna, eficiente y capaz de salvar más vidas. Los simulacros preparan a las personas, pero la tecnología prepara a las ciudades”, concluye Vargas.