¡Tengan tantito juicio! Siempre me dicen: «Ay, Gianco, es que ahorrar es muy aburrido, siento que me estoy castigando» o «Ahorrar es por si me pasa algo malo». ¡Error garrafal! Si tú solo ahorras para las tragedias, tu dinero solo va a atraer tragedias.
Hoy quiero que cambies el chip: el ahorro es tu «fondo de oportunidad». Es ese dinero que está ahí sentado, tranquilo, esperando a que el mundo se ponga de oferta para que tú des el zarpazo.
1. El que tiene efectivo, tiene el poder
¿Cuántas veces has visto un negocio increíble, una propiedad a precio de remate o una inversión con rendimientos de locura, pero tuviste que dejarla pasar porque «no tenías el flujo»?
El ahorro te da liquidez. Y en este mundo, el que tiene la liquidez pone las reglas. El que no tiene ahorro, tiene que pedir prestado, y el que pide prestado termina trabajando para el banco.
2. Las oportunidades no te esperan a que liquides la tarjeta
Las mejores oportunidades en la vida —desde un viaje de último minuto hasta una acción que bajó de precio— son como un tren que pasa a toda velocidad. Si cuando el tren llega tú estás contando los centavos para llegar a la quincena, el tren se va con otro que sí tuvo la disciplina de guardar.
3. La tranquilidad de decir «SÍ» (o decir «NO»)
Tener un ahorro de oportunidad te permite tomar decisiones desde la abundancia y no desde el hambre.
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Puedes decir SÍ a un proyecto nuevo aunque tarde seis meses en dar frutos.
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Puedes decir NO a un cliente tóxico o a un trabajo que te quita la paz, porque tienes un respaldo que te da tiempo.
¿Cómo empezar tu Fondo de Oportunidad?
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Separa el «Fondo de Emergencia» del «Fondo de Oportunidad»: El primero es para la llanta ponchada o el hospital; el segundo es para tu crecimiento. No los mezcles.
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Automatiza: No esperes a que te «sobre» dinero al final del mes. Saca tu tajada apenas recibas tu ingreso. Si no lo ves, no te lo gastas.
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Ponlo a trabajar: No dejes el dinero bajo el colchón. Ponlo en una cuenta que te dé algo de rendimiento (como CETES o una cuenta de inversión a la vista) para que, mientras llega la oportunidad, tu dinero no pierda valor.
Ahorrar no es «dejar de vivir», es empezar a construir. Deja de gastar en tonterías que no necesitas y empieza a juntar el capital que te va a comprar tu libertad futura.
Cuando llegue la oportunidad de tu vida, que te encuentre con la cartera lista y el juicio bien puesto.
Foto de Dany Kurniawan