Muchos me preguntan: «Gianco, ¿cuándo le hablo de dinero a mi chamaco? ¿No está muy chico?». ¡Claro que no! Si ya sabe pedir un juguete en el súper, ya tiene edad para entender de dónde sale el dinero.
El error de muchos padres es tratar el dinero como un tabú. ¡Quítense eso de la cabeza! El dinero es una herramienta, y como cualquier herramienta, hay que aprender a usarla sin cortarse los dedos. Aquí les dejo la guía por edades para que dejen de heredarles deudas y empiecen a heredarles criterio.
1. De los 3 a los 5 años: El dinero es finito
A esta edad, los niños creen que el dinero es papel mágico o que la tarjeta de crédito es una lámpara de Aladino.
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La lección: El dinero se acaba.
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La dinámica: Jueguen a «la tiendita» en casa. Enséñales que para llevarse la manzana tienen que entregar una moneda. Cuando se acaban las monedas, se acaba la compra. Punto. Que entiendan el concepto de intercambio.
2. De los 6 a los 10 años: El valor de la espera (Ahorro)
Aquí es donde entra la disciplina. Es la etapa de la gratificación postergada.
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La lección: Si lo quieres, júntalo.
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La dinámica: Implementa las 3 alcancías: Gastar, Ahorrar y Compartir. Si quiere un juego de bloques, que lo ahorre de su «domingo». Y ojo, el domingo no es un sueldo por existir; dáselo por tareas que aporten valor extra en casa. Así aprenden que el dinero es el resultado del esfuerzo.
3. De los 11 a los 14 años: El presupuesto y el costo de oportunidad
A esta edad ya son expertos en pedir. Es momento de que aprendan a elegir.
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La lección: Elegir es renunciar.
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La dinámica: Si van a salir al cine, dale un presupuesto fijo: «Tienes $300 para el cine. Tú decides si compras el combo gigante de palomitas o si guardas la mitad para el videojuego que quieres». Si se gasta todo en dulces y luego no le alcanza para el boleto, no lo rescates. Que sienta la frustración ahora que cuesta poco, para que no la sienta a los 30 cuando deba la renta.
4. De los 15 en adelante: Interés compuesto y servicios
Ya están a un paso de la vida adulta. Es hora de hablar de bancos.
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La lección: El dinero que no se mueve, se muere.
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La dinámica: Ábrele una cuenta de ahorros (o Cetes Directo Niños). Enséñale cómo sus $100 se convirtieron en $105 sin hacer nada. Explícale qué es una comisión y por qué las deudas son un monstruo que come de noche.
Papá, mamá: no se trata de que tus hijos sean contadores, se trata de que sean libres. Un niño que entiende el valor del dinero es un adulto que no vive esclavo de las deudas.
No les compres todo lo que piden solo porque tú no lo tuviste. Enséñales a ganárselo, porque allá afuera, la vida no regala «domingos».
Saber Gastar.