En México somos los reyes del ahorro informal. Que si la tanda con la vecina, que si el «cochinito» de barro o el dinero bajo el colchón. Pero ojo, que para Saber Gastar, no basta con no gastarse el dinero; hay que saber dónde ponerlo para que no pierda su valor.
El Ahorro Informal: La ilusión de la seguridad
Las tandas y las alcancías tienen algo que nos encanta: la cercanía y la disciplina social. Sin embargo, tienen tres enemigos mortales:
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La Inflación: El dinero guardado en un cajón no crece, pero los precios allá afuera sí. Mil pesos hoy no comprarán lo mismo en un año. Tu dinero se está «encogiendo» mientras tú duermes.
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El Riesgo de Pérdida: Si se inunda la casa, si hay un robo o si el organizador de la tanda decide irse de vacaciones con tu dinero… ¡adiós ahorros! No hay seguro que te respalde.
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La Tentación: Tener el dinero a la mano es invitar al gasto impulsivo. El cochinito de barro es muy fácil de romper ante una «emergencia» que en realidad era un antojo.
El Ahorro Formal: Tu dinero con guardaespaldas
Pasar tu dinero a una cuenta bancaria o a una institución financiera regulada no es «complicarse la vida», es darle nivel a tu patrimonio.
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Protección del IPAB: En los bancos, tu dinero está protegido por un seguro de depósito. Si el banco truena, tu dinero está a salvo (hasta cierto límite).
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Historial Financiero: Tener tu dinero en el banco te abre las puertas a créditos con mejores tasas y a servicios que el ahorro bajo el colchón jamás te dará.
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Rendimientos: Aunque sea poquito, una cuenta formal (o mejor aún, CETES) te da intereses que ayudan a combatir la inflación.
¿Cuál elegir?
La tanda puede servirte para disciplinarte si te cuesta mucho ahorrar solo, pero nunca debe ser tu fondo de emergencia ni tu ahorro a largo plazo.
Usa la alcancía solo para el cambio que te sobra al final del día (el famoso «gasto hormiga» invertido), pero en cuanto se llene, ¡llévalo al banco!
El ahorro informal es como guardar agua en las manos: por más que aprietes, siempre se escapa algo. Pásate al lado formal, utiliza la tecnología a tu favor y deja de jugar a la suerte con el esfuerzo de tu trabajo.
Saber Gastar.