(o cómo no arruinar tu cartera en agosto)
Vamos a hablar de frente y sin rodeos, porque ya los conozco. Llega esta época del año y se ponen en modo pánico. Ven la lista de útiles que les mandaron en la escuela y sienten que van a tener que empeñar el alma para poder surtirla.
Y luego me llegan al correo diciendo: “Oye Gianco, es que la educación de mis hijos cuesta muchísimo, no hay forma de ahorrar ahí”. ¡Pues no! La educación cuesta, sí, pero lo que a ustedes los deja en la chilla no es la educación; son las falsas creencias, las compras por impulso y el famoso ‘qué dirán’.
Confunden la responsabilidad parental con el consumo desenfrenado. Piensan que amar a sus hijos es comprarles el cuaderno del personaje de moda que cuesta el triple que el normal. ¡Tengan tantita lógica financiera!
Si no quieren empezar el ciclo escolar endeudados hasta el cuello con la tarjeta de crédito, aquí les desmonto los 5 mitos más comunes a la hora de surtir la lista de útiles:
Mito 1: “Todo tiene que ser completamente nuevo cada año”
¡Falso de toda falsedad! ¿En qué momento decidimos que el 1 de septiembre todo lo del año anterior pierde su función por arte de magia?
Antes de salir corriendo a las papelerías como si fuera venta nocturna, hagan la auditoría del ciclo escolar pasado. Saquen las mochilas, la geometría, las tijeras, la calculadora, los colores que quedaron a la mitad y los cuadernos que dejaron con 50 hojas limpias. Las tijeras que cortaban en julio siguen cortando en agosto; la regla de plástico no vence. Reutilizar no es tacañería; es educación financiera práctica para sus hijos.
Mito 2: “Entre más caro y de marca sea el producto, mejor va a aprender el niño”
Miren, un cuaderno con la pasta de la película animada del momento cuesta $120 pesos. Un cuaderno de pasta dura de marca comercial básica cuesta $35 pesos. La hoja blanca de adentro es exactamente la misma. El lápiz del número 2 escribe igualito sin importar si trae la estampa del superhéroe o no.
Las marcas pagan licencias carísimas por usar personajes de moda, y ese costo se lo trasladan todito a la cartera de ustedes. No confundan calidad con mercadotecnia. Enseñen a sus hijos a valorar las cosas por su utilidad, no por la estampa del empaque.
Mito 3: “Surtir toda la lista en una sola tienda me ahorra dinero”
La comodidad cuesta, y bastante. Salir a comprar “todo de un jalón” en la tienda departamental o en la papelería de autoservicio por flojera de comparar es un error garrafal.
La estrategia inteligente se llama compras consolidadas y diferenciadas:
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Lo básico a granel (cuadernos, hojas, plumas, lápices): Cómpralo al mayoreo con otros padres de familia o en zonas de papelerías mayoristas.
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Lo específico (libros o textos de la escuela): Búscalos directamente con distribuidores o en ferias del libro escolar.
Si se organizan entre 3 o 4 familias de la misma escuela para comprar juntos, los descuentos por volumen son altísimos.
Mito 4: “Si la lista pide una marca específica, estoy obligado a comprar esa”
A menos que se trate de un libro de texto con un código de plataforma digital exclusivo, la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) ha sido clarísima: ninguna escuela, ni pública ni privada, puede obligarte a comprar marcas exclusivas de útiles ni uniformes en un establecimiento determinado.
Si la lista dice “pegamento adhesivo marca X”, tú tienes todo el derecho de comprar la marca Y que ofrece la misma calidad por el 40% del precio. La escuela necesita que el niño pegue, no que le haga publicidad a una marca comercial.
Mito 5: “Financiar los útiles a meses con la tarjeta no se siente”
¡Peligro total! Cargar la papelería, los uniformes y los zapatos a la tarjeta de crédito pensando “al cabo son pagos chiquitos” es una trampa.
Si difieres el regreso a clases a 12 meses, vas a estar terminando de pagar los cuadernos del año pasado cuando ya estés comprando los del ciclo que sigue. Los útiles escolares son un gasto corriente y previsible que ocurre todos los años en la mismísima fecha. No es un imprevisto. Se debe ahorrar para ello con un presupuesto destinado desde meses antes, no pagar con deuda.
Surtir la lista de útiles no tiene por qué convertirse en la pesadilla financiera de la familia. Requiere planificación, cabeza fría y saber decir “no” cuando la mercadotecnia les quiera vender espejitos.
Aprovechen este momento para hablar con sus hijos sobre el valor del dinero, el cuidado de sus pertenencias y el consumo responsable. Cuiden su patrimonio, prepárense con tiempo y aprendan a Saber Gastar.