A ver, asómense a la ventana. Estamos en plena temporada de lluvias y las calles de nuestras ciudades no perdonan. Un día sales del trabajo y lo que era una avenida normal, ahora parece un río indomable. Da un miedo tremendo, ¿verdad? Pero déjenme decirles qué da más miedo: que se les quede el coche varado en medio de la inundación, que el motor pase a mejor vida y que, cuando llamen a su seguro, les digan: «Lo sentimos mucho, señor, pero su póliza no cubre eso». ¡Ahí sí les da un infarto!
Existe muchísima ignorancia alrededor de los seguros de auto cuando se trata de desastres naturales o inundaciones. Muchos se confían porque pagan su póliza puntualmente, pero a la hora de la verdad, por no leer las letras chiquitas o por cometer errores de novato en medio del agua, terminan perdiendo su patrimonio.
Hoy vamos a poner las cosas claras y con manzanas para que las lluvias no se lleven el dinero de su cartera. Aquí está lo que tienen que revisar hoy mismo en su póliza.
1. La cobertura amplia: Tu chaleco salvavidas
Muchos me preguntan: «Gianco, ¿si mi coche se inunda por completo estacionado afuera de mi casa, el seguro me lo paga?».
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La realidad: Si tienes contratada una Cobertura Amplia, la respuesta es sí. Las inundaciones, la caída de árboles por el viento, el granizo o que le caiga un rayo al coche entran en la sección de «Daños Materiales». El seguro te va a cubrir la reparación o la pérdida total (menos tu deducible, obviamente). Pero ojo: si solo contrataste la póliza barata de «Responsabilidad Civil» (la que es solo para daños a terceros), el agua se va a llevar tu coche y tú te vas a quedar silbando en la loma. Revisen qué contrataron.
2. El «Agravamiento de Riesgo»
Pónganme mucha atención aquí, porque este es el autogol más común. Vas manejando, llegas a un paso a desnivel o a una avenida inundada y ves que el agua está alta. Te entra la prisa por llegar a casa, te sientes muy valiente y dices: «Sí pasa mi coche, ¿qué tanto es tantito?». Te metes al charcote, el coche succiona agua por el escape, el motor se apaga y se amuela por completo.
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La realidad: ¡Si hacen eso, el seguro no les va a pagar nada! Eso en el mundo de las aseguradoras se llama agravamiento de riesgo por negligencia. Si tú ves el peligro y decides meterte por voluntad propia, la aseguradora asume que tú provocaste el daño. Si el agua te atrapa estando estacionado o avanzando normalmente, te cubren; pero si tú le juegas al héroe y te metes a la mala, te vas a quedar sin coche y sin dinero. Si ven una inundación, se me paran, se estacionan en un lugar alto y esperan a que baje el agua. Vale más perder una hora que perder el coche.
3. Los baches escondidos
Con la lluvia, las calles se llenan de charcos que parecen inofensivos, pero que en el fondo esconden baches que parecen cráteres de la Luna. Caes en uno, se te truena la llanta, se dobla el rin y se amuela la suspensión.
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La realidad: La cobertura amplia básica por lo general no cubre rines ni llantas por caídas en baches, a menos que el golpe haya causado un accidente mayor (como chocar contra un poste). Sin embargo, muchas aseguradoras ofrecen una cobertura adicional que se llama «Daños a neumáticos y rines». Cuesta unos pesos más al año, muchachos, pero en ciudades llenas de baches y con estas tormentas, esa pequeña adición se paga sola a la primera de cambios. Pregúntenle a su agente de seguros por ella.
El seguro no es un gasto, es tu paz mental
No esperen a que el agua les llegue a las rodillas para acordarse de buscar la póliza en la guantera. Saquen su seguro hoy, revisen qué coberturas tienen, anoten el teléfono de la aseguradora en su celular y tengan claro su número de póliza.
Manejen con extrema precaución, no le jueguen al valiente en los charcos, cuiden su vida, protejan su patrimonio y recuerden que para transitar seguros por la vida —esté lloviendo o esté soleado— hay que Saber Gastar.