La gente cree que las finanzas son puras matemáticas, pero no, ¡son pura cabeza y corazón! Si no estás presente cuando sacas la cartera, luego no te preguntes a dónde se fue la lana.
De veras que vivimos en automático. Vamos por la vida con el cuerpo en el presente, pero con la mente en el «hubiera» del pasado o en el «qué tal si» del futuro. Y miren, eso en el amor será muy romántico, pero en las finanzas personales es la receta perfecta para el desastre.
Hoy les quiero hablar del Mindfulness Financiero (o como me gusta decirle: ¡fíjate en lo que estás haciendo con tu dinero!). Estar presente al manejar tu lana no es una cosa esotérica, es una necesidad básica para que no te sigan viendo la cara de «ya sabes qué».
1. El pasado ya se fue (deja de llorar por el tarjetazo)
Muchos viven atormentados por las deudas que ya tienen o por los errores que cometieron hace cinco años. «Ay, Gianco, es que si no hubiera comprado ese coche…». Pues ya lo compraste, ya lo debes y ya hasta se depreció.
Estar presente significa aceptar tu realidad financiera hoy. No puedes arreglar el ayer, pero puedes decidir no regarla hoy. Si te la pasas flagelándote por el pasado, no tienes energía para armar un plan de pagos en el presente. ¡Ya suéltalo!
2. El futuro no ha llegado (deja de gastar dinero que no tienes)
Esta es la otra cara de la moneda: los que viven en el futuro. Esos que dicen: «Me lo compro ahorita total que en diciembre me llega el aguinaldo». ¡Qué bárbaros! Están gastando una lana que todavía no es suya y que, si se descuidan, ni les va a llegar completa.
Estar presente es gastar conforme a lo que tienes hoy, no conforme a lo que sueñas tener mañana. El «aquí y el ahora» te dice que si hoy no tienes para el café de 100 pesos, pues te tomas el de tu casa y tan amigos como siempre.
3. El momento de la compra: ¿Estás ahí o estás en el limbo?
¿Cuántas veces has pasado la tarjeta y a los diez minutos ya ni te acuerdas en qué se te fue el dinero? Eso pasa porque compramos en piloto automático.
Estar presente al comprar significa hacerte tres preguntas antes de pagar:
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¿Lo necesito realmente hoy?
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¿Tengo el dinero en mi cuenta ahorita?
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¿Cómo me voy a sentir mañana si lo compro?
Si te detienes 10 segundos a «estar presente» antes de firmar, te aseguro que la mitad de las cosas se quedan en el estante.
¡Pónganse las pilas!
La paz financiera no se construye con proyecciones a 20 años (aunque ayudan), se construye con la decisión que tomas en este preciso momento. Cada vez que revisas tu estado de cuenta, cada vez que anotas un gasto y cada vez que dices «no» a un capricho, estás practicando el aquí y el ahora.
Dejen de vivir en la luna y pongan los pies en su presupuesto. La cartera les va a agradecer que, por fin, se dignen a estar presentes cuando la usan.
De veras, de veritas… si no controlas tu dinero hoy, tu dinero te va a controlar a ti siempre.