Si sentiste que el carrito del súper salió más flaco esta semana, no es tu imaginación ni que estés gastando de más. El dato oficial ya salió: la inflación en México se aceleró en enero. Los precios de la canasta básica decidieron empezar el año con mucha prisa, y si no nos ponemos las pilas, se van a comer nuestro presupuesto antes de que llegue la primavera.
En la economía familiar, no podemos controlar lo que decide el Banco de México, pero sí podemos controlar lo que pasa de la puerta de nuestra casa hacia adentro.
Aquí te dejo 5 acciones domésticas para que la inflación no sea la que mande en tu cartera:
1. Haz el súper con «ojo de estratega»
La inflación no pega igual a todo. Si el limón o el jitomate subieron porque «les dio el aire», no los compres. Aprende a sustituir. Comprar frutas y verduras de temporada no es solo un consejo de abuela, es una estrategia de supervivencia financiera. Si algo está caro, déjalo en el estante; el mercado entiende de ofertas y demandas, no de caprichos.
2. Caza a los «Gastos Vampiro»
Con el aumento en las tarifas de energía que suele traer el inicio de año, no podemos dejar que el dinero se escape por el enchufe. Esos aparatos que se quedan con la «luz roja» encendida (la tele, la consola, el microondas) están succionando tu dinero noche y día. Desconecta lo que no uses. Que el único que consuma energía en casa seas tú para generar más ingresos.
3. Aplica la «Regla de las 72 horas»
La inflación nos pone nerviosos y el nerviosismo nos hace comprar por impulso «antes de que suba más». ¡Cuidado! Antes de cualquier compra que no sea comida o medicina, espera 3 días. Si después de ese tiempo la necesidad sigue ahí, adelante. Pero te apuesto que la mayoría de las veces te ahorrarás un gasto innecesario.
4. El «Batch Cooking» es tu mejor seguro
Cocinar en lote (hacer mucha comida un solo día) te ahorra dos cosas carísimas: gas y tiempo. Pero el ahorro real está en evitar las aplicaciones de comida a domicilio. El «impuesto» por la flojera de no tener comida lista en el refri puede inflar tus gastos de alimentación hasta un 40%. Que tu cocina sea tu restaurante favorito.
5. Auditoría de alacena (Dinero escondido)
Antes de poner un pie en la tienda, saca todo lo que tienes al fondo de la alacena. Te vas a encontrar esa bolsa de lentejas o esas latas que compraste hace meses. Usar lo que ya pagaste es la forma más rápida de generar flujo de efectivo inmediato. Comerse el inventario es ganarle 1-0 a la inflación
La inflación es un impuesto invisible, pero la mala administración es un asalto a mano armada a tu futuro. No te quejes de los precios, mejor toma el control de tus consumos.
¡A cuidar la cartera, que nadie más lo va a hacer por nosotros!