Qué manía tenemos de decir que «amamos a nuestra familia» mientras vivimos en el desorden financiero más absoluto. Nos llenamos la boca diciendo que nuestros hijos son lo más importante, pero a la hora de la verdad, muchos los están condenando a una tragedia que va mucho más allá del dolor de una pérdida.
Hoy te quiero preguntar algo de frente y sin anestesia: Si hoy llegaras a faltar, ¿qué les dejas? ¿Un legado o un campo minado?
El amor no se dice, el amor se presupuesta
Muchos creen que dejar una herencia es ser millonario. ¡Mentira! Dejar una herencia es dejar ORDEN.
He visto familias destruidas, no por la muerte del padre o de la madre, sino por las deudas, los juicios intestados y la falta de liquidez que dejaron atrás. Eso no es amor, eso es negligencia. Si no tienes un seguro de vida, si no tienes un testamento y si tus cuentas están hechas un nudo, no te engañes: no estás protegiendo a nadie.
Los tres pilares del orden sucesorio
Para que no dejes problemas, necesitas cumplir con esta tríada básica:
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El Testamento: No es para los que se van a morir hoy, es para los que quieren que su voluntad se respete mañana. Evita que tus hijos se peleen por una casa o un terreno que tú compraste con tanto esfuerzo. No le heredes un pleito legal a quienes dices amar.
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El Seguro de Vida: Es el «efectivo inmediato». Un funeral, las deudas pendientes y los gastos diarios no esperan a que un juez libere tus cuentas. El seguro es el cheque que llega para que tu familia pueda llorar tu ausencia sin tener que preocuparse por qué van a comer mañana.
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La Carpeta de Emergencia: ¿Sabe tu pareja dónde están las escrituras? ¿Saben tus hijos qué seguros tienes y en qué bancos hay cuentas? El desorden es el mejor amigo de la pérdida de patrimonio. Si nadie sabe qué tienes, es como si no tuvieras nada.
El costo de «luego lo veo»
El «luego lo veo» es la frase más cara de las finanzas personales. Morir es gratis, pero dejar el desorden sale carísimo. Los gastos notariales, los abogados y las rencillas familiares consumen hasta el 30% o 40% del patrimonio que tanto te costó construir.
Mi consejo de hoy: Deja de ser sentimental y sé responsable. El orden es el último y más grande acto de amor que puedes tener con los tuyos. No les heredes tus olvidos, herédales paz.
¿Tú ya tienes tu carpeta de orden o vas a dejar que el destino (y los abogados) decidan el futuro de tus hijos?