Abres tu página de Instagram, vendes tres cositas, te llega el depósito y ¡zaz!, te lo gastas en la cena o en el súper. Luego llega el proveedor a cobrarte y ahí estás, pariendo cuates porque no tienes ni un peso. ¡Ubícate! Si quieres que tu emprendimiento crezca y no sea solo un «chambismo» de ocasión, tienes que dejar de tratar tu negocio como si fuera tu caja chica.
Llevar las finanzas de un micronegocio no requiere que seas contador de la NASA, requiere orden y dignidad. Aquí te doy los cinco pasos básicos para que dejes de jugar a la tiendita y empieces a ser un verdadero dueño de negocio:
1. ¡Separa las cuentas ya!
Este es el pecado capital del emprendedor mexicano. Usar la misma tarjeta donde te depositan la nómina o donde pagas la luz para recibir los pagos de tus ventas es el camino más rápido al fracaso. Abre una cuenta aparte, aunque sea de esas básicas sin comisión. Lo que es del negocio, es del negocio; lo que es tuyo, es tuyo. Si los mezclas, nunca vas a saber si de verdad estás ganando o si solo estás «jineteando» el dinero.
2. Asígnate un sueldo
Tú no eres el dueño del dinero del negocio, tú eres su empleado más importante. Define cuánto necesitas para vivir y págate un sueldo fijo. Si el negocio vendió mucho este mes, ¡qué bueno!, ese dinero se queda en la empresa para reinvertir. No porque te fue bien te vas a ir a comprar ropa nueva. Si no te pones un sueldo, te vas a acabar comiendo el capital de trabajo y te vas a quedar mirando las moscas.
3. Registra hasta el último chicle
«Ay, es que fueron 20 pesitos de la entrega», «es que fueron 10 pesos de las copias». ¡Todo cuenta! Si no anotas tus gastos (insumos, envíos, publicidad, empaques), no tienes un negocio, tienes una adivinanza. Lleva un registro diario. Hoy en día hasta en el celular lo puedes hacer. Si no sabes cuánto te cuesta vender, no sabes a qué precio dar tus productos. ¡Usa la cabeza!
4. El costo de envío no es «ganancia»
Muchos cometen el error de ver el dinero completo que les llega y sentir que ya son ricos. ¡Cuidado! Si el cliente te pagó el envío, ese dinero ya tiene dueño (la paquetería). Si te pagó el producto, una parte es para reponer la mercancía y otra para tus gastos fijos. Tu verdadera ganancia es lo que queda después de quitar todo eso. ¡No te emociones con dinero que no te pertenece!
5. Crea un fondo de «emergencia» para el negocio
A los negocios, como a las personas, les dan gripas. Se descompone la moto del reparto, sube el precio de la materia prima o Facebook decide que ya no te va a dar alcance gratis. Tienes que guardar un porcentaje de cada venta para las vacas flacas. Un negocio sin reservas es un negocio que se muere al primer bache.
Emprender no es solo «echarle ganas», es echarle números. Si cuidas los centavos de tu negocio, los pesos se van a cuidar solos. Deja de ver tu emprendimiento como un extra y empiézalo a ver como tu patrimonio.
¡Ordena tu cartera y verás cómo tu negocio empieza a respirar!