Muchos emprendedores y vendedores se me deprimen a la primera negativa. Cuelgan el teléfono, cierran la laptop y sienten que el mundo se acaba porque un prospecto les dijo: «Gracias, pero no me interesa». ¡No hagas drama! Si no estás recibiendo «nos», es porque no estás ofreciendo nada.
Entiende esto de una vez: El «no» no es contra ti, es contra la oferta en este momento.
1. El «No» no es para siempre, es un «Ahorita no»
A veces el prospecto tiene el problema que tú resuelves, pero no tiene el presupuesto hoy, o no es su prioridad este mes, o simplemente tuvo un mal día. Si te lo tomas personal, cierras la puerta para siempre. Si lo tomas con profesionalismo, dejas la puerta abierta para que regrese cuando esté listo.
2. Desmenuza el «No»
En lugar de llorar, analiza. ¿Por qué te dijo que no?
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¿Falta de confianza? Quizá no te vio lo suficientemente sólido.
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¿Falta de necesidad? Tal vez le ofreciste un abrigo en pleno desierto.
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¿Falta de urgencia? Sabe que lo necesita, pero no siente que sea para hoy.
Identificar esto es lo que te hace un vendedor inteligente, no un «vendedor de humo».
3. La regla de los números
La venta es estadística. Si sabes que de cada 10 personas, 8 te van a decir que no, ¡entonces necesitas buscar esos 8 «nos» lo más rápido posible para llegar a los 2 «sis»! El «no» es solo el peaje que hay que pagar para llegar al éxito.
4. ¿Qué hacer cuando te dicen que no?
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Mantén la elegancia: Agradece el tiempo. Un vendedor resentido jamás vuelve a venderle a esa persona.
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Pide permiso para dar seguimiento: «¿Te molestaría si te busco en seis meses para ver si tus necesidades han cambiado?».
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Pide referidos: «Entiendo que hoy no es para ti, ¿conoces a alguien a quien mi servicio sí le pueda servir?» ¡Un «no» se puede convertir en un «sí» de otra persona!
¡Quítate la piel delgadita! En el mundo del dinero y las ventas, el rechazo es parte del uniforme. No dejes que un «no» te quite el hambre de éxito. Tu trabajo no es convencer a los que no quieren, sino encontrar a los que te están buscando. ¡A darle, que los «sis» no llegan solos!