El 61% de los entrevistados afirmaron que el trabajo a distancia tuvo un gran impacto en la prevención eficaz del fraude y delitos financieros en sus organizaciones 

Las tecnologías antifraude actuales fueron insuficientes para que el 59% de las compañías del mundo se adaptaran a los cambios en el comportamiento del consumidor provocados por la pandemia. Este es uno de los resultados de una encuesta global conducida por la empresa de investigación Omdia, en asociación con FICO, líder mundial en software de decisiones y analítica predictiva; en la cual, se entrevistaron a los principales ejecutivos de tecnología y cumplimiento de las instituciones financieras más grandes de Brasil, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania y los países nórdicos.

De acuerdo con los participantes, los principales desafíos fueron la velocidad para implementar modelos nuevos (61%), la actualización de las plataformas existentes (57%), el rendimiento de las plataformas actuales (51%), el uso de múltiples sistemas en los procesos operativos (46%), y el costo de los sistemas tecnológicos (41%).

“Los sistemas de detección de fraude más antiguos no lograron adaptarse de forma rápida y eficaz a los cambios en el comportamiento del consumidor, lo que generó un aumento en el número de falsos positivos que afectó a la experiencia del cliente final y a los resultados corporativos”, dijo Fabrício Ikeda, director del área de Fraude en FICO América Latina. “Los resultados del estudio muestran las vulnerabilidades causadas por utilizar software fragmentado y desactualizado para gestionar el fraude y los delitos financieros en un ambiente completamente digital, incluyendo lagunas en flexibilidad, eficiencia y análisis de datos”.

La mayoría de los ejecutivos entrevistados (61%) afirmaron que el trabajo a distancia tuvo un gran impacto en la prevención eficaz del fraude y los delitos financieros en sus organizaciones   durante los últimos 12 meses. 

“Así como la pandemia ejerció una enorme presión en los sistemas de salud, también impuso desafíos en otros segmentos, tales como el fraude y el delito financiero”, comenta Ikeda. “Después de un año de restricciones por el Covid-19 en Brasil y el resto del mundo, observamos que varios sectores enfrentan dificultades para operar en un ambiente de trabajo a distancia, en parte debido a la ineficacia de las tecnologías existentes”.