Foto: Towfiqu barbhuiya
Muchos padres me preguntan: «Gianco, ¿es bueno darle dinero a mis hijos o los voy a volver flojos?». Mi respuesta siempre es la misma: El dinero es una herramienta de aprendizaje. Si no practican con poco cuando son niños, se van a equivocar con mucho cuando sean adultos.
La mesada no es un regalo ni un sueldo por hacer sus obligaciones básicas (como recoger su cuarto); es un presupuesto de entrenamiento. Aquí te digo cómo implementarlo con éxito:
1. ¿A qué edad empezar?
En cuanto sepan sumar y restar, y entiendan que esas monedas compran cosas, están listos. Normalmente, entre los 6 y 7 años es el momento ideal para empezar con montos pequeños y semanales.
2. El método de los 3 frascos (La regla de oro)
No les des el dinero para que se lo gasten todo en la maquinita de dulces. Enséñales a dividir su mesada en tres frascos o sobres:
-
Gasto: Para lo que quieran comprar hoy (el dulce, el juguete).
-
Ahorro: Para algo más grande que quieran en el futuro (un videojuego, unos tenis).
-
Generosidad: Para ayudar a alguien más o comprar un regalo.
Esto les enseña desde pequeños que el dinero tiene propósitos distintos.
3. La mesada no es un «pago» por tareas del hogar
Cuidado aquí. Tender su cama o lavar su plato son responsabilidades por vivir en casa. Si les pagas por todo, solo harán las cosas por interés. La mesada debe ser un monto fijo para que aprendan a administrarlo. Si quieren ganar dinero extra, puedes asignarles tareas que no sean su obligación diaria (como lavar el coche o limpiar la cochera).
4. Deja que se equivoquen (¡Este es el punto más difícil!)
Si tu hijo se gasta toda su mesada el lunes y el miércoles quiere un helado, no le des más dinero. Esta es la lección más valiosa: el dinero se acaba. Sentir esa pequeña frustración hoy le evitará grandes deudas de tarjeta de crédito a los 30 años.
5. La constancia es clave
Si decides que la mesada es el domingo, dáselas el domingo. Ser constantes les ayuda a ellos a planificar su semana. Si tú eres informal con los pagos, ellos serán informales con sus gastos.
Darles una mesada es darles autonomía. Es preferible que se equivoquen perdiendo 50 pesos hoy, a que no sepan administrar su primer sueldo real años después. Recuerda: la educación financiera no es de números, es de hábitos.
¿Tú les das mesada a tus hijos o aplicas otro método?