La última edición del EY Future Consumer Index muestra que la gente sigue preocupada por el futuro, pero se ha acostumbrado a vivir en un contexto de crisis e incertidumbre incesante. Las nuevas tendencias en México están impulsando hábitos de consumo que priorizan el valor sin comprometer la calidad, la experiencia o el propósito.

Recientemente, se publicó el reporte de EY Future Consumer Index, una iniciativa global que analiza los sentimientos de los consumidores. Cada ola de este análisis nos ha permitido conocer lo que están pensando las personas y cómo se han transformado sus hábitos de compra desde el surgimiento de la pandemia.

Esta última edición —la décima de la serie— muestra que la gente sigue preocupada por el futuro, pero se ha acostumbrado a vivir en un contexto de crisis e incertidumbre incesante. A continuación, algunos de los hallazgos más destacados en México.

Presión del entorno económico

“El mundo vive una época histórica en temas de inflación; sin embargo, algo que llama la atención es que los precios del petróleo y de los commodities han tendido a estabilizarse en los últimos meses, a pesar de las condiciones sociopolíticas en toda la región, los cuellos de botella en la cadena de suministro, las preocupaciones sobre la sostenibilidad y la volatilidad de la energía”, señala Francisco Olivares Bello, Consumer Products & Retail Leader, EY Latin America North.

En contraste, algunos segmentos básicos —como el de alimentos y bebidas— han mostrado un aumento de precios. Este fenómeno está volviendo a centrar la atención de las personas en su situación financiera, configurando patrones de consumo más moderados y reafirmando los hábitos aprendidos durante la pandemia. Para poner en perspectiva, en México:

Ante la desaceleración económica, estos datos adquieren una relevancia particular pues, a diferencia de otras épocas de crisis, es evidente que las circunstancias recientes nos han hecho mucho más resilientes.

Enfoque en la adaptación

De acuerdo con el estudio, los consumidores mexicanos son conscientes de los desafíos que están por llegar, pero reflejan una adaptabilidad y disposición al cambio sin precedentes. El informe indica:

“Hemos observado que cuando le preguntamos a la gente qué es lo que espera en el futuro cercano y qué tan positiva se siente sobre lo que va a venir, hay un claro empate entre las respuestas de los distintos rangos de ingresos.

“El 26% de la gente de bajos recursos piensa que le va a ir mejor y un 50% piensa que seguirá igual. El 53% de la clase media supone que va a seguir igual, pero el 32% cree que le va a ir mejor. También la clase alta es optimista, pues el 38% piensa que le va a ir mejor en el futuro cercano y el 49% considera que le va a ir igual.

Estos porcentajes indican que los consumidores son cada vez más resistentes a las crisis existentes y se sienten más positivos ante posibles alteraciones. Este fenómeno podría impulsar hábitos de consumo que priorizan el valor sin comprometer la calidad, la experiencia o el propósito.

Cuidado del presupuesto doméstico

Las personas están migrando a marcas más económicas (downtrading) y vuelven a las tiendas a medida que priorizan lo esencial en medio del encarecimiento del costo de vida. Una parte importante de los encuestados quiere aumentar el gasto en alimentos frescos y tiene la intención de reducir el consumo de bebidas. Asimismo, se están fijando en el costo de la electricidad, el gas y el agua, pues sienten que son servicios más controlables.

Los mexicanos están tomando medidas para cuidar el ingreso familiar, como se ve a continuación:

  • 53% están preocupados por el aumento del costo de los comestibles y otros productos básicos del hogar.
  • 55% están comprando solo lo esencial.
  • 38% planean gastar menos en servicios de entrega de comestibles en los próximos 3-4 meses.

Los valores adoptados en el último año han llevado a muchos consumidores a estar menos interesados en las tendencias de la moda, belleza y cosmética, ya que vuelven a las rutinas de la pandemia que requerían un uso menor de este tipo de productos. También hay menos interés en las innovaciones tecnológicas dentro de los bienes de consumo duradero, pues tratan de maximizar el valor de lo que poseen actualmente.

Por último, las personas están gravitando hacia el escapismo y valorando otras experiencias que sacrificaron en el pasado por la pandemia: quieren evadirse fácilmente y disfrutar de vacaciones, juegos, plataformas de video y  comunidades online inmersivas en el metaverso.