Viene el Mundial, juega la selección, estamos emocionados y queremos armar la fiesta en grande. Hasta ahí vamos bien. El problema es que muchos de ustedes confunden el amor a la camiseta con el ahogo financiero.
Apenas empieza el torneo y ya andan corriendo a la tienda a comprarse una pantalla de 75 pulgadas que van a terminar de pagar en el próximo Mundial, o se quieren comprar la playera oficial de la selección de tres mil pesos cuando ni para el gas de la quincena tienen.
¡Eso es meterse un autogol de media cancha! Disfrutar del fútbol no tiene por qué dejar su cuenta de banco en zona de descenso. Hoy les voy a dar la estrategia para que jueguen por la copa de sus finanzas y no terminen eliminados en la primera ronda.
1. Cuidado con el «gasto hormiga» mundialista
Muchachos, un partido dura 90 minutos, pero el boquete que le pueden hacer a su cartera si se descuidan dura meses. Que si la botana premium, que si las cervezas para los amigos, que si pedir comida por aplicación en cada juego porque «nos dio flojera cocinar» o de plano meterse al bar el resto de la tarde.
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La estrategia de juego: No les estoy diciendo que vean el partido a pan y agua, muchachos. Pero apliquen la de un buen director técnico: planeen la alineación. Si van a armar la reunión en su casa, organicen un «traje» (tú traes las papitas, tú los refrescos, tú la carne). Dividir los gastos de la cancha los va a salvar de que la cuenta les caiga como penal en contra.
2. El peligro de las apuestas «fáciles»
Hoy en día, con el celular en la mano, es facilísimo meterse a aplicaciones de apuestas y decir: «Hombre, es un juego seguro, le voy a meter mil pesitos». ¡Muchachos, en el fútbol no hay nada seguro y el casino nunca pierde! Apostar dinero que necesitas para la renta o la colegiatura con la ilusión de ganar «dinero fácil» no es inversión, se llama ludopatía disfrazada de afición.
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La estrategia de juego: Si de verdad quieren jugarle al analista deportivo, armen una quiniela de oficina de a 50 o 100 pesos con sus compañeros o su familia. Se van a divertir igual, van a armar el pique sano y el riesgo para su cartera es de cero.
3. El espejismo de los Meses Sin Intereses
Este es el clásico de clásicos. Las tiendas departamentales se pintan solas para meterles la presión de: «¡Disfruta el Mundial como si estuvieras en el estadio!». Y ahí van ustedes a firmar la pantalla nueva a 18 o 24 meses sin intereses. Lo que no se ponen a pensar es que el Mundial dura un mes, muchachos. ¡Un mes! Y ustedes van a seguir pagando la dichosa tele cuando el campeón del torneo ya esté de vacaciones y a nadie le importe el fútbol.
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La estrategia de juego: Si tu televisión vieja todavía prende y se ve el balón, no necesitas otra. Si de verdad te urge cambiarla, hazlo porque tienes el dinero ahorrado, no porque la mercadotecnia te obligó a endeudarte por la emoción de un partido.
Juega con orden
El Mundial es para gritar los goles, abrazar a la familia y pasarla bien, pero la vida sigue cuando el árbitro pita el final del torneo. Ningún triunfo de la selección les va a pagar la tarjeta de crédito el próximo mes, ni les va a llenar el fondo de emergencias.
Sean los directores técnicos de su propio dinero. Pónganle un límite a la fiesta, no se dejen llevar por la euforia del momento y recuerden que para mantener el marcador de su vida en números verdes, hay que Saber Gastar.