No tengo bola de cristal, tengo matemáticas
El otro día me llegó un mensaje al buzón que decía: “Gianco, tú que le sabes a esto y seguro tienes tu bola de cristal, dime: en el corto plazo, ¿consideras que la inflación va a bajar o nos va a seguir cargando… con los precios?”
A ver, empecemos por aclarar algo: yo no tengo bola de cristal, tengo presupuesto, datos de la realidad y matemáticas básicas. Ningún analista serio te va a dar una fecha exacta con hora y minuto, porque la economía no es magia. Pero lo que sí podemos hacer es entender el monstruo para saber cómo defendernos.
Como sé que allá afuera los gurús financieros te lo explican con términos domingueros que nadie entiende, hoy vamos a explicar qué es la inflación, cómo se mide, por qué sube o baja, y qué va a pasar en el corto plazo, todo con bolitas y palitos.
1. ¿Qué demonios es la inflación?
En términos de primaria: la inflación es el aumento sostenido y generalizado de los precios. En términos de tu bolsillo: es cuando tu dinero pierde poder de compra.
La inflación no es que el kilo de limón suba hoy porque llovió y baje la próxima semana. Inflación es cuando tú ibas al súper con un billete de $500 en 2020 y salías con el carrito lleno, y hoy en 2026 vas con ese mismo billete de $500 y apenas te alcanza para la leche, el huevo y un paquete de papel de baño. El billete es el mismo, pero lo que puedes comprar con él se encogió.
2. ¿Cómo se mide? (El famoso INPC)
Aquí en México, el INEGI (que son los que se encargan de contar todo) tiene a un ejército de personas que andan recorriendo los mercados, tiendas de autoservicio y comercios de todo el país. Ellos revisan los precios de una lista gigante de productos y servicios que consumimos los mexicanos promedio: desde el kilo de tortilla, la gasolina, la luz, hasta el precio de los tenis y las consultas médicas. A esa lista le llamamos la Canasta Básica.
Comparan cuánto costaba esa canasta el mes pasado contra cuánto cuesta hoy, sacan un promedio, y de ahí sale el porcentaje de inflación que ves en las noticias.
3. ¿Por qué sube la inflación?
Hay muchas razones, pero las dos principales son muy fáciles de entender:
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Por exceso de ganas de comprar (Demanda): Imagina que en tu colonia hay solo 10 terrenos disponibles pero hay 100 personas que quieren comprarlos. ¿Qué va a hacer el dueño? Subir el precio al mejor postor. Cuando la gente tiene dinero y gasta mucho, los precios suben.
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Porque sale más caro producir (Costos): Si sube la gasolina, el camión que trae los jitomates de Sinaloa cobra más caro el flete. El dueño de la verdulería tiene que pagar más luz y más cara la mercancía. Para no perder, te tiene que subir el precio del jitomate a ti.
4. ¿Por qué baja la inflación?
Ojo aquí, porque este es el error más común: que baje la inflación NO significa que las cosas vayan a costar menos que antes. Significa que los precios están subiendo más despacio.
Si el año pasado la inflación fue del 8% y este año baja al 4%, las cosas no bajaron de precio, simplemente subieron la mitad de rápido de lo que subían antes. ¿Cuándo baja? Cuando el Banco de México se pone rudo y sube las tasas de interés (hace que pedir créditos sea más caro para que la gente gaste menos y los comercios se vean obligados a no subir sus precios para poder vender).
5. Al grano: ¿Va a bajar en el corto plazo?
Si estás esperando que en los próximos meses milagrosamente el aceite, la carne y la renta regresen a los precios de hace cinco años, la respuesta es un rotundo NO. Eso no va a pasar.
En el corto plazo, los analistas y el Banco de México estiman que la inflación empiece a ceder terreno poco a poco y a estabilizarse, pero el golpe al bolsillo ya está dado. La economía global sigue nerviosa, los costos de transporte siguen altos y el clima sigue haciendo de las suyas con las cosechas. Los precios se van a quedar ahí arriba, la única diferencia es que ya no van a subir al ritmo de locura que traían.
De nada te sirve sentarte a esperar que la inflación baje por arte de magia o que un analista te diga el futuro. Tu verdadera “bola de cristal” se llama presupuesto. Si la vida está más cara, la única solución real es ajustar tus gastos hormiga, dejar de tirar el dinero en deudas caras y buscar formas de generar más ingresos. El gobierno y el Banco de México hacen su chamba con la macroeconomía, pero a ti te toca defender la microeconomía de tu casa. ¡A ponerse las pilas y a cuidar cada peso!