A ver, quítense el chip de que las tarjetas de crédito son del demonio. El plástico no gasta solo; el que firma y se pasa de la raya es uno. Si tú usas tu tarjeta de crédito como si fuera una extensión de tu sueldo para comprar cosas que no te alcanzan, estás firmando tu sentencia de muerte financiera.
Pero hoy no vengo a regañarlos por sus deudas —bueno, un poquito sí—, hoy vengo a enseñarles el lado sabio del crédito. Vengo a explicarles cómo pueden usar el sistema de los bancos a su favor. Si ustedes aprenden a dominar sus tarjetas, sus propios gastos diarios —esos que ya tienen que hacer a fuerza, como el súper, la gasolina o la luz— les pueden pagar las vacaciones, el fondo de emergencias o hasta los regalos de Navidad a través de los programas de recompensas.
¿Quieren aprender a sacarle dinero al banco de forma completamente legal y sabia? Saquen papel y pluma, porque aquí está la estrategia de juego.
1. El secreto de los «totaleros»
Antes de que se emocionen con los puntos, las millas o el cashback (dinero de vuelta), tenemos que firmar un contrato de honor aquí entre nosotros: para que este truco funcione, tienes que ser totalero. Ser totalero significa pagar el «pago para no generar intereses» completito cada mes, antes de la fecha límite.
-
La realidad: En el momento en que tú dejas un solo peso de deuda y el banco te cobra intereses, ¡se acabó el negocio! Los intereses que te va a cobrar el banco siempre, escúchenme bien, siempre van a ser muchísimo más altos que cualquier recompensa que te den. Las recompensas solo son negocio cuando tú usas el dinero del banco gratis durante el mes y liquidas a tiempo. Si no eres totalero, no juegues a esto.
2. Financia tus metas con el dinero de tus gastos diarios
Imagínate que tienes la meta de ahorrar para las vacaciones familiares de fin de año o para comprar una computadora nueva. En lugar de sacar ese dinero de tu sueldo de golpe, vas a canalizar todos tus gastos fijos obligatorios (el internet, el súper de la quincena, la gasolina, el seguro del coche) a través de tu tarjeta de recompensas.
-
La realidad: Ese dinero tú ya lo ibas a gastar de todos modos en efectivo o con la de débito. Al pasarlo por la tarjeta de crédito, estás acumulando puntos o dinero en efectivo por consumir lo mismo de siempre. Al final del año, cuando revises tu saldo de recompensas, te vas a dar cuenta de que tienes el equivalente a los boletos de avión, las noches de hotel o el dinero para la computadora. Cumpliste una meta financiera usando el flujo de tus gastos cotidianos. Eso es gastar con inteligencia.
3. Elige la tarjeta que juegue para tu equipo
No todas las tarjetas de recompensas son para todo el mundo. Cometen el grave error de tramitar la tarjeta que les ofrece millas para viajar cuando ustedes le tienen miedo a los aviones y prefieren viajar por carretera. O sacan una tarjeta que les da puntos para tiendas departamentales carísimas donde nunca compran.
-
La realidad: Analicen su estilo de vida. Si ustedes lo que quieren es liquidez, busquen tarjetas que les regresen dinero en efectivo directo a la cuenta (cashback). Ese dinero que les devuelven, no se lo gasten en el café; en cuanto caiga el reembolso, muévanlo directo a su cuenta de inversión o a su fondo de emergencias. Dejen que el dinero que les regresa el banco empiece a ganar intereses por ustedes.
El banco es un socio, no un patrocinador
Las recompensas de las tarjetas son una maravilla, pero requieren una mente fría y una disciplina militar. No se trata de gastar más para acumular más puntos —eso es caer redondito en la trampa del banco—. Se trata de gastar exactamente lo mismo de tu presupuesto, pero usando el canal que te premia por hacerlo.
Conviertan sus tarjetas en sus mejores aliadas, pónganle un freno de mano a los impulsos, dominen sus fechas de corte y recuerden que para ganarle el juego al banco y hacer rendir cada peso, hay que Saber Gastar.