Durante mucho tiempo, la inversión se ha presentado como una actividad para personas que tienen mucho dinero. Imaginamos a alguien que compra acciones, sigue los mercados financieros y dispone de miles de pesos para ponerlos a trabajar. Pero, ¿qué pasa si ganas un sueldo promedio y solo puedes destinar $500.00 al mes a construir tu patrimonio? ¿Tienes que esperar a ganar más para comenzar?
No necesariamente. Invertir no empieza con una fortuna; empieza con una decisión informada sobre qué hacer con el dinero que tienes disponible.
Eso no significa que $500.00 al mes vayan a convertirte en millonario de la noche a la mañana. Significa que puedes comenzar a conocer instrumentos financieros, crear un hábito y avanzar hacia distintas metas sin esperar a tener una gran cantidad de dinero. Veamos un ejemplo.
¿Qué podrías hacer con $500 al mes?
Imagina a una persona que ya cubre sus gastos básicos, no necesita ese dinero para pagar deudas urgentes y cuenta con una reserva inicial para imprevistos. Decide destinar $500.00 mensuales a diferentes objetivos financieros.
Una distribución posible sería la siguiente:
1. $200.00* para CETES: construir a partir de una meta
Los Certificados de la Tesorería de la Federación (CETES) son instrumentos de deuda emitidos por el Gobierno Federal. Al invertir en ellos, prestas dinero al gobierno durante un plazo determinado y recibes el rendimiento correspondiente a las condiciones de compra. Puedes adquirirlos mediante Cetesdirecto desde montos accesibles y elegir entre distintos plazos.
- ¿Para qué podrían servirte? Para reunir dinero para una meta que tenga una fecha aproximada: pagar un curso, hacer una reparación en casa o preparar un gasto previsto.
Lo importante es elegir un plazo que tenga sentido para tu objetivo y recordar que el rendimiento puede cambiar cuando reinviertes el dinero.
*Si quieres automatizar el ahorro, requerirás $300.00 para el llamado ahorro recurrente.
2. $100.00 para tu AFORE: pensar también en el retiro
El retiro puede parecer lejano, especialmente cuando hay gastos que resolver en el presente. Sin embargo, destinar una cantidad pequeña a las aportaciones voluntarias de tu AFORE puede ayudarte a comenzar a construir un ahorro para esa etapa de la vida.
Antes de hacerlo, conviene consultar con tu administradora qué tipo de aportación estás realizando, cuáles son sus condiciones de retiro y si existen beneficios fiscales aplicables.
Estos $100 no resolverán por sí solos las necesidades económicas de la vejez. Su propósito es comenzar a incorporar el retiro a tus decisiones financieras, en lugar de dejarlo para cuando sobre dinero.
3. $100.00 para una SOFIPO: conocer otra alternativa
Las Sociedades Financieras Populares (SOFIPOS) son instituciones que pueden ofrecer productos de ahorro y depósitos de inversión, entre otros servicios financieros. Algunas ofrecen rendimientos atractivos, pero las tasas, los plazos y las condiciones de disponibilidad varían. Por eso, no conviene elegir una institución únicamente porque anuncia la tasa más alta.
Antes de depositar tu dinero, verifica que esté autorizada, revisa su situación financiera y entiende qué protección aplica a tus ahorros. Las SOFIPOS autorizadas que participan en el sistema de protección cuentan con una cobertura de hasta 25,000 UDIS por persona y por institución, conforme a las condiciones legales aplicables en México.
Esta alternativa puede servir para conocer otras opciones, siempre que comprendas sus riesgos y no confundas un rendimiento ofrecido con una ganancia garantizada.
4. $100.00 para BONDDIA: empezar una reserva para imprevistos
No todo el dinero tiene que invertirse con la intención de mantenerlo guardado durante meses o años. También necesitamos recursos a los que podamos acceder cuando surge un gasto inesperado.
BONDDIA, disponible en la plataforma de Cetesdirecto, es un fondo de inversión con liquidez diaria en días hábiles. Puede ser una alternativa para comenzar a formar una reserva, aunque conviene recordar que no es lo mismo que tener efectivo disponible a cualquier hora y que, como fondo de inversión, sus rendimientos no son fijos ni están garantizados.
Si todavía no tienes un fondo de emergencia, podrías priorizar esta reserva antes de distribuir tu dinero entre los otros instrumentos.
¿Qué pasaría si mantuvieras el hábito?
Si destinaras $500.00 cada mes durante un año, habrías aportado $6,000.00 de tu propio dinero. En cinco años, tus aportaciones sumarían $30,000.00, sin contar los rendimientos ni sus posibles variaciones.
Este ejercicio no es una promesa de ganancias. Es una manera de dimensionar lo que puedes construir con aportaciones constantes.
También hay que considerar que la inflación reduce el poder adquisitivo del dinero y que los rendimientos, los impuestos y las condiciones de cada instrumento influyen en el resultado final. Por eso, no basta con preguntar cuánto dinero puedes invertir. También importa para qué lo estás ahorrando, cuándo podrías necesitarlo y qué riesgos estás dispuesto a asumir.
Antes de invertir, revisa tu situación financiera
Esta distribución de $500 es un ejemplo, no una receta universal. Si tienes deudas costosas, tus ingresos son inestables o todavía no cuentas con una reserva para imprevistos, quizá necesites priorizar esas necesidades antes de destinar dinero a instrumentos con plazos o condiciones de retiro específicas.
Y si tus gastos básicos ya consumen todo tu ingreso, no necesitas endeudarte para convertirte en inversionista. El primer paso puede ser revisar tus gastos, buscar alternativas para mejorar tus ingresos y establecer una cantidad que puedas apartar sin poner en riesgo tu bienestar.
Invertir no consiste en repartir dinero entre tantos productos como sea posible. Consiste en elegir con intención qué función cumplirá cada peso.
El artículo plantea una distribución ilustrativa, no consiste en una sugerencia o un caso que se aplique para todas las personas.