En México, el retiro es ese elefante en la habitación del que nadie quiere hablar hasta que ya lo tiene encima. Pensamos que «falta mucho» o que «ahí está la Afore», pero la realidad demográfica y económica nos dice otra cosa: nadie va a cuidar de tu «yo del futuro» si no empiezas tú hoy.
No importa si eres jefe en una oficina, si trabajas por tu cuenta o si te dedicas al hogar; el tiempo no perdona. Aquí te presento 5 panoramas comunes y la ruta que debes seguir para no llegar a la vejez a pasar apuros.
1. El Freelance / Independiente: «El patrón eres tú»
Si trabajas por honorarios o tienes tu propio negocio, no tienes un patrón que aporte a tu retiro. Tu seguridad social depende al 100% de tu disciplina.
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El plan: No esperes a tener «un excedente». Abre una cuenta de Afore como trabajador independiente o, mejor aún, contrata un Plan Personal de Retiro (PPR). Establece una cantidad fija mensual (como si fuera el pago de la luz) y no la toques bajo ninguna circunstancia.
2. El ama de casa: «Trabajo invisible, retiro inexistente»
Cuidar el hogar y la familia es el trabajo más pesado, pero lamentablemente no genera semanas cotizadas ni ahorro automático. Depender económicamente de la pareja para la vejez es un riesgo altísimo.
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El plan: Es vital tener una cuenta de ahorro o inversión a tu nombre. Se puede abrir una Afore para niños o familiares o un fondo de inversión de largo plazo. El objetivo es que tengas un patrimonio propio que te dé autonomía en el futuro.
3. El empleado con Afore: «No te confíes, no va a alcanzar»
Si cotizas en el IMSS o ISSSTE, tienes una Afore, pero ¡cuidado! Con las leyes actuales, tu pensión podría ser apenas de un 30% o 40% de tu último sueldo. ¿Podrías vivir hoy con menos de la mitad de lo que ganas?
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El plan: El ahorro voluntario es tu mejor amigo. Pero si quieres dar el siguiente paso, un PPR te permite complementar lo de la Afore y, además, te da beneficios fiscales (puedes deducir impuestos cada año).
4. El que puede tener un PPR (y no lo sabe)
Hay personas con buenos ingresos que pagan muchos impuestos y no saben que existe una herramienta legal para «recuperar» dinero del SAT mientras ahorran para su vejez.
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El plan: Si estás en el régimen de sueldos y salarios o actividad profesional, un Plan Personal de Retiro (PPR) es el combo perfecto: ahorras para tu futuro y, en tu declaración anual, el SAT te devuelve una parte de lo que invertiste. Es dinero que hoy regalas y mañana te hará falta.
5. El que «ya lo tiene resuelto»: ¿Seguro?
Hay quienes dicen: «Voy a vivir de mis rentas» o «Mis hijos me van a cuidar». Los bienes raíces son excelentes, pero requieren mantenimiento y los inquilinos no siempre pagan. Y los hijos… ellos tendrán sus propias batallas financieras.
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El plan: Diversifica. No pongas todos los huevos en la misma canasta. Tener un fondo líquido para el retiro garantiza que, si una renta falla o surge un imprevisto médico, tu calidad de vida no se desplome.
El retiro no es un tema de edad, es un tema de tiempo. Entre más temprano empieces, más barato te sale jubilarte. Deja de ver el retiro como un final y empiézalo a ver como el proyecto más importante de tu vida.