De veras que me da un dolor de cabeza cada vez que alguien me dice: «Es que no leí las letras chiquitas». ¡Ah, caray! Si hoy en día ya no hay pretexto. En México, por ley, todos los contratos de productos financieros deben tener una Carátula Única.
Esa primera hoja es el «acordeón» que te dice la verdad sin rodeos. Aquí te enseño cómo leerla en lo que te tomas un café, para que no te den gato por liebre.
1. El CAT y la GAT: El costo real
Es lo primero que tienes que buscar.
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Si es un crédito: Busca el CAT (Costo Anual Total). Ahí viene incluido no solo el interés, sino las comisiones y seguros que te están ensartando. Si el CAT es mucho más alto que la tasa de interés, ¡cuidado!, te están cobrando hasta por respirar.
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Si es ahorro: Busca la GAT (Ganancia Anual Total). Es lo que realmente vas a ganar después de restarle las comisiones. Si la GAT es menor que la inflación, tu dinero está perdiendo valor. Si el dinero guardado que no crece, se encoge.
2. Comisiones: la gotera que vacía tu cuenta
En la carátula viene una tablita con las comisiones. Fíjate bien en:
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Anualidad.
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Comisión por apertura.
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Gastos de cobranza (por si se te olvida pagar).
Si ves comisiones que no entiendes, pregunta. No firmes algo que te va a estar sangrando la cartera cada mes.
3. Tasas de interés: ¿Fija o Variable?
Revisa si la tasa es fija o variable. En tiempos de incertidumbre, una tasa variable puede ser una trampa mortal para tu presupuesto. Asegúrate de que lo que te prometió el ejecutivo sea lo que está escrito en el papel. Las palabras se las lleva el viento, pero el contrato se queda en el sistema.
4. Seguros vinculados
Muchos bancos te meten seguros «de regalo» que luego te empiezan a cobrar. En la carátula debe decir claramente qué seguros estás contratando y cuánto cuestan. Si no los quieres, es el momento de decir que no.
5. Medios de contacto para quejas
Hasta abajo vienen los datos de la UNE (Unidad Especializada de Atención a Usuarios) del banco y de la CONDUSEF. Si el banco se porta mal, ahí tienes los teléfonos a la mano. No los ignores, son tus armas de defensa.
¡Dos minutos nada más!
Dos minutos. Eso es lo que te toma leer la carátula. Si no tienes dos minutos para cuidar tu dinero, entonces no te quejes cuando el banco te quite lo que tanto te costó ganar.
Dejen de ser clientes pasivos y conviértanse en usuarios financieros inteligentes. Revisar la carátula es el primer paso para no vivir endeudado.
Y recuerden siempre: «No es más rico el que gana más, sino el que sabe gastar».