A ver, ya nos regañamos, ya vimos que la cosa está que arde. Ahora, saca papel, lápiz y tu cartera. Vamos a hacer el trabajo sucio juntos. Si ganas 25 mil pesos netos al mes y cargas con un muertito de 300 mil en deudas, este es el algoritmo exacto que tienes que seguir a partir de mañana para salvar el pellejo:
Paso 1: Presupuesto 70/30
De tus 25 mil pesos, vas a aplicar una regla de hierro. El 70% ($17,500) es para vivir: renta, comida, servicios y transporte básico. El otro 30% ($7,500) se va completito al fondo de guerra para pagar deudas. Olvídate de los lujos. Si no te amarras el cinturón al 30%, no vas a salir nunca.
Paso 2: El mapa de tus enemigos
Vas a hacer una lista en una hoja (nada de aplicaciones) con todas tus deudas ordenadas de la más chica a la más grande en monto total. Anota cuánto debes y cuánto es el pago mínimo de cada una.
Paso 3: Aplica la “Bola de Nieve”
A todas tus deudas les vas a pagar el mínimo para que los bancos no te manden al calabozo de Buró de Crédito, EXCEPTO a la más chica. A esa deuda chiquita le vas a inyectar todo el dinero que te sobre de tus $7,500 mensuales.
Cuando la liquides (que va a ser rápido), todo ese dinero que usabas para pagar esa tarjeta se lo sumas al mínimo de la que sigue. Así, tu capacidad de pago va creciendo como una bola de nieve.
Paso 4: Cambia tu deuda cara por una barata
Si tus deudas son de tarjetas de crédito, te están cobrando cerca del 60% de interés anual. ¡Un robo! Ve hoy mismo a una plataforma de consolidación de deudas o a otro banco y pide un crédito personal por los 300 mil pesos para liquidar todas las tarjetas. Si logras que te den una tasa del 20% o 25%, acabas de bajar tu mensualidad a la mitad. Con eso, respiras porque respiras.
Siempre que hagas este paso, asegúrate que la plataforma esté regulada.
¿Y si toda la deuda está en un solo banco o tarjeta?
Si esos 300 mil pesos no están repartidos y se los debes a un solo monstruo, ¡no te me achiques! Aquí la estrategia se llama negociación directa. Vas a ir a sucursal o vas a llamar al área de cobranza especializada del banco y les vas a decir, con la mano en la cintura y la cartera abierta: “Quiero pagar, pero con este sueldo de 25 mil no puedo con tus intereses; o me congelas la deuda y me la reestructuras a un plan de pagos fijos a tasa baja, o no vas a ver ni un peso”. Al banco le sale más barato darte un salvavidas con un plan a tu medida que mandar tu cuenta al cajón de las pérdidas.
Eso sí, el día que te firmen ese plan, me cancelas esa tarjeta de inmediato; no quiero que al tercer mes te vuelvas a enganchar.