Hay un fenómeno bien curioso con la psicología del dinero: cuando cobramos la quincena regular, sentimos que cada peso nos costó sangre, sudor y lágrimas. Lo cuidamos (o al menos intentamos que rinda). Pero ah, cuando nos cae un dinero “extra”… la mente nos juega un chueco gigantesco y asumimos que es lana de mentiritas, un regalo del destino que tenemos permiso de quemar.
En México hay por lo menos 4 momentos claros en el año en los que, por ley, por derecho o por azahares del destino, nos cae un dinerito fuera del presupuesto cotidiano. El problema no es que te caiga esa lana; el problema es la diferencia abismal entre lo que la mayoría hace y lo que realmente deberías hacer si quieres que tu patrimonio crezca.
1. La Devolución del SAT (Marzo / Abril)
Llega la declaración anual de personas físicas. Hiciste tus deducciones, metiste las facturas del dentista, los colegios o el seguro: Te sale saldo a favor.
-
Lo que normalmente HACES: Lo ves como un “premio” del gobierno. Sientes que es dinero que no tenías contemplado y te lo gastas en una cena cara, ropa en la venta nocturna o el gadget de moda antes de que el dinero termine de liquidarse en tu cuenta.
-
Lo que DEBERÍAS hacer: Usarlo como un acelerador de tus metas anuales. Ese dinero salió de tus propios impuestos retenidos. Si lo destinas de inmediato a tu Fondo de Emergencia o lo le metes un “chutazo” directo a tu aportación del retiro (PPR o Afore), vas a generar más deducciones para el siguiente año. Un círculo virtuoso puro.
2. El Reparto de Utilidades / PTU (Mayo / Junio)
Llega la primavera y las empresas que generaron ganancias distribuyen el PTU entre sus trabajadores. Para muchos es una de las entradas más fuertes del año.
-
Lo que normalmente HACES: “Saldar deudas” imaginarias y volvértelas a generar. Te vas de vacaciones anticipadas de verano, cambias la pantalla o le metes arreglos estéticos a la casa que no eran urgentes. En tres semanas el dinero desapareció y estás contando los días para la siguiente quincena.
-
Lo que PODRÍAS hacer: La Regla del 50/30/20 para extras*
-
50%: Liquidar deudas caras (tarjetas de crédito o préstamos personales).30%: Inversión o ahorro a mediano/largo plazo.20%: Goce y disfrute. Sí, date un gusto, pero con límite y sin culpa.
*Recuerda que estos porcentajes son ejemplo, decide tú según tus necesidades.
-
3. El Aguinaldo y Fondo de Ahorro (Noviembre / Diciembre)
El clásico de clásicos. Cierra el año y cae la prestación esperada por todos.
-
Lo que normalmente HACES: Comprometerlo desde octubre. Para cuando te depositan el aguinaldo, ya lo debes en las compras del Buen Fin, los regalos navideños, la cena y las fiestas de fin de año. Entras a enero con las manos vacías y la cuesta más empinada que nunca.
-
Lo que DEBERÍAS hacer: Aplicar la norma del “Aguinaldo Intacto”. Al menos el 30% o 40% de tu aguinaldo debe ir blindado para arrancar enero con tranquilidad (pagos de predial, tenencia, seguros anuales). El resto se administra para las fiestas, pero jamás para financiar consumo impulsivo.
4. Los “Inesperados”: Bonos, comisiones… ¡y hasta el cumpleaños!
Un bono por productividad, la comisión de un gran cliente, la venta de un auto o sí, ¡hasta los regalos de la familia en tu cumpleaños!
-
Lo que normalmente HACES: “Me lo merezco”. Bajo la premisa del autoconsuelo, nos gastamos los ingresos variables o los regalos en cosas efímeras porque “para eso trabajo”.
-
Lo que DEBERÍAS hacer: Adoptar la regla de “La mitad para mi ‘yo’ de hoy, la mitad para mi ‘yo’ del futuro”. Si te cayeron $2,000 pesos inesperados, gástate $1,000 en lo que se te pegue la gana hoy y pon a trabajar los otros $1,000 en una cuenta de inversión a la vista. Así disfrutas el presente sin traicionar tu futuro.
No le tengas miedo al dinero extra, ni te sientas culpable por disfrutarlo. Lo único que te pido es que dejes de tratar a los ingresos extraordinarios como si fueran “dinero regalado”.
Cada peso que entra a tu bolsa, venga de donde venga, cuesta trabajo y tiempo de vida. Si aprendes a ponerle un destino estratégico a esos 4 momentos del año, te apuesto que en menos de tres años tu vida financiera da un giro de 180 grados.