¡Sin vergüenza!
¿Te da pena cobrar? ¿Sientes que «vender» es engañar a la gente? ¡Cálmate! Si tienes un buen producto o un servicio que ayuda a los demás, lo que estás haciendo es un favor, no una molestia.
Vender es simplemente intercambiar valor. Si tú sabes hacer algo bien, es ético que te paguen por ello. Aquí te dejo los pasos para que sueltes el miedo y empieces a llenar la cartera:
1. Deja de vender «cosas» y empieza a vender soluciones
A la gente no le importa tu título o cuántas horas te tardaste. Les importa cómo les vas a quitar un dolor de cabeza. Si tu servicio resuelve un problema, el cliente no verá un gasto, verá una inversión.
2. El «Elevator Pitch»
No des explicaciones de media hora. Debes poder decir qué haces en lo que subes tres pisos en un elevador:
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A quién ayudas.
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Qué problema resuelves.
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Qué resultado logras.
Si no puedes explicarlo en dos frases, ni tú mismo sabes qué vendes.
3. Ponle precio a tu talento (y respétalo)
Regalar tu trabajo no es ser «buena persona», es ser un mal administrador de tu tiempo. Investiga el mercado, define tu precio y dilo sin tartamudear. Recuerda: quien te quiere por barato, te deja por un centavo menos.
4. Haz la pregunta mágica
Muchos hacen todo el proceso pero les da miedo cerrar. Cuando termines de explicar, pregunta: «¿Cómo prefieres empezar?» o «¿Te mando los datos para el depósito?». El «no» ya lo tienes, ve por el «sí».
5. El seguimiento: No es acoso, es servicio
Si alguien te dijo que lo pensaría, llámale a los dos días. A veces a la gente se le olvida o se distrae. Un recordatorio amable es parte de un buen servicio al cliente.
Saber Gastar.