y cómo negociarlas
Cuando nos ofrecen un nuevo empleo o llega el momento de la evaluación anual, casi siempre cometemos el mismo error: fijarnos únicamente en la cifra neta que llegará a nuestra cuenta. Sin embargo, en la economía actual, lo que no sale de tu bolsillo es igual de valioso que lo que entra.
Negociar prestaciones no es «pedir de más», es construir un paquete de compensación inteligente. Aquí te digo cuáles son las 3 joyas de la corona y cómo pelearlas.
1. El Fondo de Ahorro (Tu inversión en automático)
No lo confundas con la Caja de Ahorro. El Fondo de Ahorro es una de las prestaciones más poderosas porque la empresa pone una cantidad igual a la que tú aportas (hasta el tope legal).
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Por qué lo quieres: Es como si te dieran un aumento inmediato del 5% o 10% que, además, se guarda para ti y te lo entregan con rendimientos una vez al año. Es dinero «gratis» de la empresa para tu ahorro.
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Cómo negociarlo: Si la empresa no puede subirte el sueldo base, pregunta si tienen fondo de ahorro o si pueden aumentar el porcentaje de aportación.
2. Vales de Despensa (Dinero libre de impuestos)
Los vales de despensa son una bendición para el presupuesto mensual porque están destinados a lo más básico: la comida y el hogar.
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Por qué los quieres: Al ser una prestación de previsión social, no pagan los mismos impuestos que el sueldo. Recibir 2,000 pesos en vales es mejor que recibir 2,000 pesos en efectivo, porque al efectivo el SAT le quitará una tajada. Los vales llegan íntegros a tu despensa.
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Cómo negociarlo: Úsalos como moneda de cambio. «Entiendo que el sueldo base tiene un tope, ¿podríamos compensar la diferencia con un incremento en vales de despensa?»
3. Días de Vacaciones y Flexibilidad
Desde la reforma de «Vacaciones Dignas», el piso es más alto, pero aún puedes negociar por encima de la ley.
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Por qué los quieres: El tiempo es el único recurso que no regresa. Tener 2 o 3 días extra de descanso al año, o la posibilidad de hacer «Home Office» un par de días a la semana, reduce tus gastos de transporte, comida fuera y, sobre todo, reduce el estrés.
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Cómo negociarlo: Si te ofrecen un sueldo menor al que esperas, propón: «Acepto esta cifra si podemos acordar dos días extra de vacaciones al año o un esquema híbrido de trabajo».
El consejo de oro:
Antes de firmar cualquier contrato, pide que te desglosen el Sueldo Integrado. Suma tus vales, tu aguinaldo (si es superior a la ley), tu fondo de ahorro y tus primas. Te sorprenderá ver que, a veces, una oferta con sueldo «menor» es mucho más rentable que una de sueldo «alto» pero sin prestaciones.
Aprender a negociar es aprender a valorarte. No te conformes con el número, mira el panorama completo de tu bienestar financiero.