De veras que somos especialistas en comprarnos problemas por querer aparentar una vida que ni siquiera estamos disfrutando. Veo a tanta gente tarjeteando cenas carísimas, viajes que no pueden pagar y coches que apenas pueden mantener, todo bajo la bandera de: «Es que me lo merezco para vivir bien».
Pero si les pregunto qué es para ellos «vivir bien», se quedan en blanco o me repiten el guion de un comercial de televisión. ¡Qué barbaridad!… ¡Si la libertad no se compra a meses sin intereses!
1. ¿Tu definición o la de Instagram?
Muchos confunden «vivir bien» con «gastar mucho». Creen que vivir bien es tener la marca de moda o el último celular, aunque por dentro estén temblando cada vez que suena el teléfono porque ya les hablaron de cobranza. ¡Ni se diga cuando abren el estado de cuénta!
Si tu concepto de «vivir bien» te quita el sueño y la paz, déjame decirte que estás viviendo muy mal. Vivir bien es tener la tranquilidad de que, si hoy te quedas sin chamba, tienes un fondo de emergencia que te respalda. Lo demás es puro cuento.
2. El costo de la comparación
Nos endeudamos tratando de impresionar a gente a la que ni le importamos. Queremos el estilo de vida del vecino, del compadre o del influencer, sin saber que ellos a lo mejor están más quebrados que un plato de feria.
Procrastinamos nuestra estabilidad financiera por un ratito de estatus. El estatus no paga la renta, ni paga la educación de tus hijos, ni mucho menos te va a dar una jubilación digna.
3. Define tus propios lujos
Vivir bien puede ser algo tan sencillo como tener tiempo para tu familia, poder salir a caminar sin preocupaciones o tener salud. Pero nos han vendido la idea de que si no cuesta una fortuna, no vale.
Hazte un favor: agarra una hoja y anota qué es para ti Vivir Bien de verdad. Si en esa lista todo tiene un signo de pesos y no tienes el flujo para pagarlo, te estás engañando. El verdadero lujo es no deberle nada a nadie.
¡Ya pónganse las pilas!
Dejen de usar la tarjeta de crédito como si fuera una extensión de su sueldo. Cada vez que firmas por algo que no necesitas para alcanzar un estándar de vida que no es tuyo, le estás robando a tu «yo» del futuro.
Aprendan a decir: «No me alcanza» o «No quiero gastar en eso». No pasa nada, nadie se muere por no ir a la fiesta de moda, pero sí se vive muy mal con el agua al cuello por las deudas.
De veras, de veritas… definan su propia felicidad antes de que el banco se las defina a ustedes a punta de embargos.
Y no se les olvide nunca: «No es más rico el que gana más, sino el que sabe gastar».