Este es un tema que me apasiona porque hay mucha gente que llegando a los 40 siente que ya se volvió «obsoleta» para el mercado laboral, y ¡qué equivocados están! A esa edad es cuando uno ya tiene el colmillo retorcido y la experiencia necesaria para no cometer los errores de los de 20.
De veras que me da un coraje cuando escucho a personas de 40 o 50 años diciendo que «ya no hay lugar para ellos» o que «están muy grandes para cambiar de chamba». ¡Ah, caray! Si a esa edad es cuando uno ya sabe de qué lado masca la iguana.
El problema no es tu edad, es tu mentalidad. Si tú crees que ya no vales, pues así te va a ver el reclutador. Pero si te pones las pilas y entiendes que hoy las empresas buscan estabilidad y resultados, vas a ver que eres un activo valiosísimo.
Aquí te dejo 7 cosas que te hacen más empleable hoy mismo, aunque ya tengas canas (o se te haya caído el pelo por las preocupaciones):
1. Inteligencia Emocional
A los 20 uno explota por todo; a los 40 ya entiendes que no todo es personal. Tu capacidad para manejar crisis, resolver conflictos y no perder la cabeza cuando las cosas salen mal es algo que las empresas valoran muchísimo. ¡Qué torpe soy!… si la calma se paga caro en este mundo de locos.
2. Capacidad de «Mentoría»
Tú ya recorriste el camino. Un profesional de más de 40 no solo hace su chamba, sino que enseña a los más jóvenes. Eres un multiplicador de talento. Las empresas buscan líderes que sepan guiar, no solo jefes que den órdenes. Ese conocimiento acumulado no se compra en ninguna universidad.
3. Adaptabilidad Tecnológica
¡Ya quítate el miedo a la computadora! Ser empleable a los 40 significa demostrar que puedes aprender a usar la Inteligencia Artificial, el software de moda o lo que sea. Si te cierras y dices «yo así aprendí y así lo hago», ya te jubilaste tú solo. La curiosidad es lo que te mantiene joven y vigente.
4. Una red de contactos real
A esta edad, tu «Networking» no son 5,000 desconocidos en LinkedIn, sino gente real que sabe cómo trabajas. La mayoría de los puestos directivos o de confianza se llenan por recomendación. ¡No te de vergüenza levantar el teléfono! Tu reputación de años es tu mejor carta de presentación.
5. Enfoque en resultados, no en «calentar la silla»
A los 40 uno ya no tiene tiempo para andar con rodeos. Sabes ir directo al grano y resolver problemas. Tu productividad suele ser más alta porque sabes priorizar. Demuéstrale al patrón que tú no vas a ver qué haces, sino a dar resultados que se noten en la cartera de la empresa.
6. Estabilidad y compromiso
A un chavo se le hace fácil botar la chamba porque se quiere ir de «mochilazo» a Europa. Tú ya tienes metas claras, familia, hipoteca o simplemente ganas de estabilidad. Eso para un empleador es una bendición: saber que no vas a dejar el barco a la mitad de la tormenta.
7. Especialización y Actualización
No te quedes con lo que aprendiste hace 20 años. El que deja de aprender, deja de crecer. Toma ese curso, certifícate, lee sobre las tendencias de tu industria. Ser un experto con experiencia es la combinación ganadora.
¡Ya despierten!
Dejen de estarse quejando de la edad. La madurez es un grado, no una carga. Si tú sabes lo que vales y sabes gastar tu energía en lo que de verdad importa, el mercado laboral va a pelearse por ti.