Se quejan de que no hay lana, de que el sueldo no sube y de que la economía está para llorar. Pero te pregunto: ¿Tú qué estás haciendo para valer más en el mercado? Si crees que por el simple hecho de calentar la silla ocho horas te mereces las perlas de la virgen, ¡estás muy equivocado!
Ser emprendedor no solo es poner un puesto de tacos o una app; el emprendimiento más importante es el de ti mismo. Tú eres tu propio producto y, si no te sabes vender, te vas a quedar en el anaquel de las ofertas. ¡Ubícate! Aquí te digo cómo empezar a manejarte como una empresa de alto nivel:
1. Deja de ser «el que hace la chamba» y sé «el que da resultados»
A nadie le importa cuánto te esfuerzas, nos importa qué resuelves. En tu CV, en tus juntas o con tus clientes, deja de enlistar tareas. Empieza a hablar de logros. ¿Ahorraste dinero? ¿Ganaste tiempo? ¿Trajiste clientes? Si no sabes cuantificar lo que vales, no esperes que alguien más te lo pague. ¡Ponte las pilas!
2. Tu imagen no es vanidad, es estrategia
No me salgas con que «como me ven no importa». ¡Claro que importa! No se trata de usar marcas caras (porque ya te dije que eso es tirar el dinero), se trata de pulcritud, de presencia y de congruencia. Si quieres que te confíen proyectos de miles de pesos, tienes que verte como alguien que sabe manejar esos miles. La confianza entra por los ojos.
3. Invierte en tu «Software»
El mundo cambia a una velocidad que da miedo y tú sigues con los mismos conocimientos de hace diez años. ¡Actualízate! Aprende esa herramienta nueva, toma ese curso de ventas, mejora tu comunicación. Si tu «software» está obsoleto, tu precio en el mercado va para abajo. Invertir en ti es la única inversión con rendimiento garantizado.
4. Haz Networking, no «amiguitos»
Venderte profesionalmente es estar en el radar de la gente correcta. Deja de juntarte con los que solo se quejan en el café y empieza a buscar a quienes te retan. El que no enseña, no vende; y el que no se relaciona, no existe. ¡Muévete!
5. Tu reputación es tu flujo de efectivo
En el mundo de los negocios, tu palabra es tu contrato. Si dices que entregas el lunes, entregas el lunes. La gente le compra a quien confía. Si eres informal, impuntual o «mañoso», estás quemando tu activo más valioso. Sin confianza, no hay ventas; y sin ventas, no hay cartera.
Deja de esperar que el jefe, el gobierno o la suerte te resuelvan la vida. Tú eres el dueño, el de marketing y el de ventas de tu propia carrera. Si quieres que tu cuenta bancaria crezca, primero tienes que crecer tú.
¡Ya deja de hacerte el aparecido y empieza a invertir en tu mejor activo!