Te comparto una nota empresarial donde los números dejan claro algunas desventajas de las mujeres en el sector de finanzas personales y la urgente necesidad que existe de darles mayores herramientas de ahorro y libertad económica.
En México, la brecha financiera entre hombres y mujeres destaca como uno de los temas más delicados para la salud económica: el ahorro.
Por ejemplo, en el rubro del ahorro para el retiro, actualmente solo 35% de las mujeres cuenta con una cuenta de ahorro formal para el retiro, frente al 52% de los hombres, de acuerdo con un estudio del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAD) del IPADE Business School.
La diferencia se debe a factores estructurales que, históricamente, han limitado la independencia económica femenina. Mientras 86% de los hombres participa en actividades remuneradas, entre las mujeres la cifra baja a 61%. Asimismo, más de la mitad de las mujeres que no tiene ahorro para el retiro asegura que la principal razón es no trabajar o no haber tenido empleo formal, reveló el estudio.
Ante este panorama, la tecnología se ha convertido en una herramienta cada vez más relevante para fomentar la inclusión financiera y la estabilidad económica entre las mujeres mexicanas.
Plataformas digitales enfocadas en el bienestar laboral detectan que las mujeres son quienes más recurren a soluciones tecnológicas para administrar su liquidez y evitar endeudamientos costosos.
De acuerdo con una encuesta aplicada a usuarios de la plataforma de bienestar laboral Paynom este año, 54% de quienes solicitan adelantos de nómina son mujeres, lo que evidencia que las herramientas fintech están ayudando a enfrentar gastos cotidianos y emergencias sin recurrir a créditos con intereses elevados.
“La tecnología ya no es solamente una herramienta de conveniencia; hoy representa una oportunidad real para democratizar el acceso a la salud financiera. Muchas mujeres están utilizando plataformas digitales para tomar mayor control de sus ingresos, evitar deudas innecesarias y comenzar a construir un patrimonio”, afirmó Aroldo Dovalina, CEO de Paynom.
El directivo enfatizó que el uso de aplicaciones financieras también está ayudando a generar hábitos de ahorro que antes eran poco accesibles para gran parte de la población femenina.
“Cuando una colaboradora puede visualizar sus ingresos, anticipar gastos y tener acceso inmediato a recursos ya trabajados, también puede empezar a planear objetivos de largo plazo, como el ahorro para el retiro. La tecnología permite convertir decisiones financieras pequeñas en estabilidad futura”, agregó.
La necesidad de fortalecer estos mecanismos es evidente. En la actualidad, 92.2% de las mujeres no realiza aportaciones voluntarias a su Cuenta Afore, lo que incrementa el riesgo de enfrentar una vejez con dependencia económica. De hecho, 58% prevé depender del apoyo familiar durante su retiro y 71% considera que necesitará ayuda gubernamental, expuso el reporte de CIMAD.
Otro desafío estructural es la falta de tiempo. En promedio, los hombres disponen de 11 horas más de tiempo libre a la semana que las mujeres debido a la carga de tareas domésticas y de cuidado no remuneradas. Además, del total de horas que ellas dedican a sus labores semanales, 64.8% es trabajo no remunerado, informa la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En este contexto, Aroldo Dovalina dijo que el avance del teletrabajo y los esquemas híbridos también han abierto nuevas oportunidades laborales, ya que la digitalización permite reducir tiempos de traslado, ofrecer mayor flexibilidad y facilitar que más mujeres puedan integrarse o mantenerse activas en el mercado laboral sin abandonar responsabilidades familiares.
“La inclusión digital genera condiciones laborales más flexibles. La tecnología está permitiendo que más mujeres estudien, trabajen y administren mejor su economía desde cualquier lugar, algo que hace unos años era mucho más complicado”, explicó el CEO.
Además, el acceso a educación y capacitación digital impulsa nuevas oportunidades de desarrollo profesional. Diversos estudios estiman que contar con niveles educativos más altos puede incrementar el salario de las trabajadoras hasta 30%, lo que fortalece su capacidad de ahorro e inversión.
Dovalina concluyó que para reducir la brecha financiera de las mujeres se requiere combinar herramientas digitales, educación continua y modelos laborales más flexibles.
“Más allá de las conmemoraciones simbólicas, el verdadero avance económico para las mujeres dependerá de garantizar el acceso a tecnología, oportunidades laborales y mecanismos financieros que les permitan construir un futuro con mayor independencia y estabilidad económica”, finalizó.