Seguramente en los últimos tiempos han visto un montón de publicidad en sus redes sociales de nuevas empresas que te prometen asegurar tu coche, tu vida o tu salud en tres clics, desde el celular, sin papeleo y «más barato que con los canales tradicionales».
A este nuevo ecosistema se le conoce como Insurtech (que viene de la unión de Insurance/Seguros y Technology/Tecnología). Básicamente, son empresas que usan aplicaciones, inteligencia artificial y datos para vender y administrar seguros de forma digital.
Suena maravilloso, ¿verdad? El problema es que, cuando se trata de proteger tu patrimonio o la tranquilidad de tu familia, no puedes ir por la vida comprando a ciegas solo porque la aplicación tiene colores bonitos. Vamos a desmenuzar este asunto para ver si de verdad conviene o si es mejor quedarse con el método de toda la vida.
¿Cómo compiten con un agente de seguros tradicional?
Aquí está el verdadero choque de trenes. Un agente de seguros de carne y hueso te cita, te pregunta por tu familia, analiza tus ingresos y te arma un traje a la medida. La insurtech, por el contrario, te ofrece un traje de talla única: rápido, estandarizado y directo en tu pantalla.
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La ventaja de la app: La velocidad. Si necesitas un seguro de auto para salir a carretera en dos horas, la aplicación te lo resuelve en cinco minutos. Además, al no tener intermediarios ni oficinas lujosas, muchas veces el costo de la prima (lo que pagas) suele ser un poco más bajo.
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La ventaja del agente: El momento de la verdad. Comprar un seguro es muy fácil; el verdadero problema es usarlo. Cuando chocas a las tres de la mañana o tienes una emergencia médica, la aplicación no te va a contestar con empatía ni va a pelear por ti contra la aseguradora. El agente de seguros sí. El agente te asesora en las letras chiquitas que tú no leíste por darle «aceptar» a los términos y condiciones.
¿Qué tipo de productos y contratación existen?
El mercado insurtech en México ha crecido mucho y ya no solo aseguran coches. Hoy en día puedes contratar:
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Seguros por kilómetro o uso: Si casi no usas tu coche, la aplicación mide tus recorridos y solo te cobra por los kilómetros que manejas. Si el coche se queda parado en la cochera, pagas una bicoca.
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Microseguros de salud: Seguros de gastos médicos menores que te cubren consultas médica en línea, limpiezas dentales o medicamentos con descuento a través de una suscripción mensual, como si fuera Netflix.
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Seguros de vida exprés: Sin necesidad de ir al laboratorio médico a que te saquen sangre. Respondes un cuestionario digital, el algoritmo calcula tu riesgo y te emite la póliza al instante.
A ver, Gianco, ¿qué tan seguro es contratar vía app?
Esta es la pregunta del millón. ¿Te pueden defraudar? La respuesta corta es: Si la empresa está regulada, es totalmente seguro. La tecnología es solo el canal, el fondo sigue siendo el mismo.
En México, no cualquier Juan de los Palotes puede vender seguros. Para que una insurtech opere de manera legal, tiene que estar registrada y respaldada. Muchas de estas aplicaciones son en realidad «intermediarios digitales» que trabajan con las grandes aseguradoras de toda la vida, o están autorizadas directamente por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF).
¿Cuál es el verdadero peligro entonces? Tu propia falta de atención. El riesgo no es la aplicación; el riesgo es que, por querer hacer todo rápido, no revises el deducible (lo que te toca pagar a ti en caso de siniestro), las exclusiones (lo que el seguro NO te va a cubrir bajo ninguna circunstancia) o las sumas aseguradas. En los seguros digitales, el desconocimiento se paga con la cartera.
El veredicto de la cartera
La tecnología no es buena ni mala, es una herramienta. Las insurtech llegaron para democratizar los seguros y hacer que la gente que nunca ha tenido una póliza empiece a protegerse. Eso está excelente.
Pero si vas a contratar a través de una aplicación, hazme el favor de seguir estas tres reglas de oro:
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Verifica: Entra a la página de la CNSF o de la CONDUSEF y revisa que la empresa esté debidamente registrada. Si te promete rendimientos mágicos o seguros ridículamente baratos sin registro, huye de ahí.
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Lee las letras chiquitas: No le des «siguiente, siguiente, aceptar» como si estuvieras instalando un juego. Revisa qué estás comprando.
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Evalúa la complejidad: Si es un seguro de auto o un seguro de viaje sencillo, la app es maravillosa. Pero si estás buscando un Seguro de Gastos Médicos Mayores para toda tu vida o un seguro de retiro premium, búscate a un agente profesional. Hay decisiones patrimoniales que requieren un cerebro humano, no un algoritmo.
El dinero no se adivina, se administra, y los riesgos se previenen con inteligencia. ¡Hay que Saber Gastar!