Mucha gente me pregunta: «Gianco, ¿por qué seguro empiezo si no me alcanza para todos?». Y ahí es donde la mayoría se equivoca. Se aseguran el coche antes que la vida, o el celular antes que la casa. Hay que tener prioridades.
Aquí les presento la Cartera Básica de Seguros en el orden en que deben contratarlos para que su economía no se desmorone ante un imprevisto:
1. Seguro de Vida
¿Por qué es el #1? Porque es el único que protege lo más valioso: tu capacidad de generar ingresos. Si tú faltas o quedas incapacitado, este seguro es el que garantiza que tu familia no pase hambre y que tus hijos terminen la escuela. Es un acto de amor, pero sobre todo de responsabilidad financiera.
2. Seguro de Gastos Médicos
El destructor de fortunas. Una enfermedad grave o un accidente mayor pueden desaparecer los ahorros de toda tu vida en una semana. Este seguro es tu escudo para que un hospital privado no se convierta en tu peor pesadilla financiera. La salud no tiene precio, pero las medicinas y las cirugías sí, y son carísimas.
3. Seguro de Casa
Tu techo es tu templo. Muchos creen que es caro, pero es de los seguros más económicos que existen. Te protege contra incendios, terremotos, inundaciones y hasta robos. Perder tu casa es perder tu patrimonio más grande; no dejes que el esfuerzo de años se convierta en escombros sin respaldo.
4. Seguro de Retiro (PPR)
Para que no seas una carga. Trabajar toda la vida para llegar a la vejez a pedir limosna o depender de los hijos es una tragedia evitable. Un plan de retiro es el seguro de que tu «yo del futuro» va a vivir con dignidad. Además, ¡es deducible! Es el único seguro que te devuelve dinero hoy para que tengas dinero mañana.
5. Seguro de Auto
El último de la lista (pero obligatorio). Lo pongo al final no porque sea menos necesario, sino porque es más fácil recuperar un coche que recuperar la salud o la vida. Sin embargo, por ley y por prudencia, es vital para protegerte de los daños que puedas causar a terceros. No salgas a la calle a jugar a la ruleta rusa con tu patrimonio.
«El seguro es como el paracaídas: si no lo tienes cuando lo necesitas, ya nunca más lo vas a necesitar». No se trata de si te va a pasar algo, se trata de cuándo y cómo te va a encontrar el problema: ¿Con las manos vacías o con un cheque de respaldo?
¡Ponte las pilas y arma tu cartera básica ya!